“Sortearemos un bono de $30.000 mensual para un agente de la policía provincial que saldrá de mi sueldo como legislador”, afirmó Orozco.
Ante el vacío de ideas y la distracción sobre temas importantes en la agenda política salteña, aparecen acciones realmente sorprendentes, como las del diputado Gustavo Orozco, quien comunicó desbordando orgullo y patriotismo que sorteará un bono de 30 mil pesos entre los integrantes de la policía de la provincia.
Para sostener su anunció, argumentó: “frecuentemente vemos el trato ingrato que reciben muchos compañeros por simplemente hacer su tarea, notamos el abandono económico y laboral que padecen; por eso pensé en retribuirles algo, aunque no sea todo».
Es evidente que lo que presenta Orozco como una buena noticia para la “familia policial”, no lo es tanto, si tenemos en cuenta que la provincia cuenta con más de doce mil efectivos, con lo cual, las posibilidades de cualquier funcionario policial de acceder al bono de Orozco son absolutamente remotas, tanto como una posibilidad en doce mil.
Queda evidente desde el minuto cero que la medida es completamente inútil, en todo sentido, incapaz de solucionar el más mínimo problema de los integrante de la fuerza, mucho menos mejorar cuestiones de orden público.
Es una muestra más de lo que algunos sectores políticos son capaces de hacer: demagogia indisimulada y aprovechar la situación de carencia de muchos agentes de policía con fines publicitarios personales.
También se hace visible el carácter oportunista de la acción, colgándose al ruidoso sorteo de parte de su dieta que realizó recientemente Javier Milei con gran movida de marketing, publicidad y reconocimiento a muy bajo costo.
Imaginamos dentro de poco la foto de Orozco entregando 30 mil pesos, en uno de tantos alicaídos hogares proletarios salteños, con su mejor cara de prócer. Gracias Diputado.
