Los ojos tendrían que estar puestos en la inmensa mácula de acusaciones, denuncias, condenas y escraches que se posan sobre la familia del exintendente de El Bordo, “Chicho” Mazzone, su prima, la exdiputada Liliana Mazzone y el hijo de la misma, Blas Calvente Mazzone. Sin embargo continuan impunes.
El exintendente de El Bordo, Juan Rosario “Chicho” Mazzone, quien fue condenado por el delito de corrupción de menores tras organizar fiestas con menores de edad y ser fotografiado en paños menores, sigue en campaña impunemente para volver a la intendencia.
A pesar de haber sido condenado, Mazzone nunca estuvo preso debido a que la sentencia estableció una prisión condicional y no limitó su capacidad de ejercer cargos públicos.
Lucrecia Miller, titular de la Fundación PAPIS (Proyecto Asistencia para Infancia Segura) que lucha contra todo tipo de Violencia hacia Niños, Niñas y Adolescentes en Salta, manifestó en su momento: “estamos en contra de la postulación del Sr. Mazzone como intendente, por sus antecedentes penales, debidamente comprobados, de abuso de mujeres adolescentes, que son de público conocimiento”.
Junto esa organización, muchas otras, se pronunciaron en el mismo sentido y hasta se judicializó la escandalosa postulación de Mazzone, pero la impugnación fue rechazada por el Tribunal Electoral provincia, con la firma de su presidenta Teresa Ovejero, el vicepresidente Fabián Vittar, y las vocales Sandra Bonari, María Isabel Romero Lorenzo y María Edith Rodríguez.
El escándalo como estandarte
La candidatura de Chicho Mazzone no es el único escándalo en esa familia, su prima, Liliana Mazzone tiene denuncias públicas (en redes sociales) por supuestas estafas. En su momento, la frontal y encendida defensa de Liliana a “Chicho”, cuando éste quedó envuelto en el repudio por el caso de “corrupción de menores”, le costó su renuncia a un cargo en la casa de Salta en Buenos Aires, durante el gobierno de Urtubey.
Por si fuera poco, según diversas denuncias que circulan en las redes sociales, Liliana Mazzone, ha estado involucrada en varias situaciones cuestionables en su trayectoria pública y privada. Las supuestas estafas son tan recurrentes, que sus víctimas crearon una página de Facebook llamada “ESTAFADOS POR LILIANA MAZZONE Y BLAS MAZZONE”.
En esa cuenta, no sólo se divulgan las supuestas estafas sino también los supuestos aprietes de la familia Mazzone a quienes se atreven a denunciarlos.Una de las acusaciones que se le hace es por explotación e informalidad en perjuicio de trabajadores en una empresa de su propiedad. Según testimonios, Mazzone los obligaba a trabajar más horas de las que habían acordado y absolutamente en negro.

Otra denuncia que se ha hecho en su contra es la de no pagar a una docente particular que trabajó con su hijo. Según Agustina Arroyo, Mazzone se negó a pagarle los honorarios acordados y no respetó el acuerdo que tenían.
El Clan Mazzone también estaría envuelto en otros escándalos, tales como usurpación de vivienda, deuda de alquiler en una vivienda y hasta la destrucción de esa propiedad antes de abandonar la misma en un acto de injustificada represalia hacia quienes tuvieron que apelar a un desalojo. Fue Nuri Korman, dueña del Colegio Jean Piaget, quien apuntó contra la “señora” Mazzone.-
En la saga de impunidad todavía hay más: hace meses atrás fue denunciada por maltratar a los gritos a un agente de tránsito que había detenido a su hijo por manejar en aparente estado de ebriedad.
Ejemplo de lo que no se debe hacer
Durante los noventa fue menemista, luego incluso se ligó al ex presidente Néstor Kirchner y posteriormente se fue con Alfredo Olmedo. Actualmente es beneficiaria de un cargo de asesora (con dudosas asesorías) de la presidencia de la Cámara de Diputados de Salta a cargo de Esteban “Tutti” Amat Lacroix.
Sólo los vínculos con el poder político y la complicidad de un moroso Poder Judicial como el de Salta, permiten a esta familia sostener sus pretensiones de continuar viviendo del presupuesto estatal.
Por Susana Del Frari
