«Nunca debí haber estado preso. Siento mucha bronca con la Justicia», declaró el ciudadano inocente y condenado de manera totalmente improcedente con el aval de la Corte de Justicia provincial.
Este 11 de diciembre quedará en la memoria colectiva como el día en que la casta judicial de Salta quedó en evidencia flagrante por su pésimo desempeño, tras haber hecho todo lo posible por enviar a las mazmorras durante diez años a un ciudadano inocente como Santos Clemente Vera.

“Por fin se hizo justicia, por años esperé, mis hijos sufrían, la Corte de Salta pusieron muros para que no salga, el doctor Vargas nunca me cobró un peso, viajó a Buenos Aires”, fue lo primero que dijo Vera emocionado y con lágrimas en su rostro.
“Por fin se hizo justicia, por años esperé, mis hijos sufrían, la Corte de Salta pusieron muros para que no salga, el doctor Vargas nunca me cobró un peso, viajó a Buenos Aires”, fue lo primero que dijo Vera emocionado y con lágrimas en su rostro.
El lunes desde la mañana y hasta avanzada la tarde, hubo un ritmo incesante de rumores y trascendidos respecto a si el Poder Judicial de Salta interpondría alguna otra maniobra improcedente para dilatar la liberación de Vera, su abogado, José Vargas, fue testigo de cierto nerviosismo en Ciudad Judicial, donde fue a tramitar la celeridad de lo dispuesto el jueves por la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
Es que además de haber prolongado su apresamiento durante el fin de semana largo, echaron a rodar el pérfido rumor sobre la presentación de un “Recurso de Aclaratoria”, lo cual podía dilatar aún más los plazos y una liberación que se espera desde 2016.
No fue así y ante la presión de la prensa y de los familiares, más el reclamo sostenido de una ONG internacional como Inoncence Project, a la presidenta de la Corte de Justicia, Teresa Ovejero, no le quedó otra opción que ordenar la inmediata libertad de Vera.
Vera en libertad | La Justicia de Salta garante del poder político a cualquier precio
