Los hechos, ocurridos en octubre de 2021, en el marco de un robo de drogas sintéticas que se comercializaban en fiestas privadas de todo el Valle de Lerma, fueron informados inicialmente como un siniestro vial por parte de la policía.
Los jueces de la Sala V del Tribunal de Juicio condenaron por unanimidad a Kalil Ezequiel Chejolán (34) y a Julián Bautista Bubroski (23) a la pena de prisión perpetua y multa por resultar coautores penalmente responsables de los delitos de homicidio agravado por el concurso premeditado de dos o más personas, por ser cometido criminis causa, por alevosía y agravado por el uso de arma de fuego (dos hechos), en perjuicio de Jonatan Pablo Tolaba y Romina Isabel Zerda, en concurso real; y comercialización de estupefacientes.
En el mismo fallo, Ricardo Alberto Galarza (44) resultó condenado a la pena de diez años de prisión efectiva como partícipe secundario de homicidio agravado por el concurso premeditado de dos o más personas, por ser cometido criminis causa, por alevosía y agravado por el uso de arma de fuego (dos hechos).
Los jueces ordenaron que los condenados Chejolán y Galarza sean trasladados a la Unidad Carcelaria 1 y que Bubroski continúe alojado en esa institución.
Finalmente se ordenó la realización de examen genético de los imputados para su inscripción en el banco de datos correspondiente.
El juicio se realizó con tribunal colegiado integrado por los jueces Marcelo Rubio (presidente), Mónica Faber y Gabriela Romero Nayar (vocales).
Los hechos y sus probables causas
El hecho juzgado ocurrió en la noche del 10 de octubre de 2021, alrededor de las 23, los cuerpos sin vida de Jonatan Pablo Tolaba y Romina Isabel Zerda fueron encontrados en el interior de una camioneta estacionada sobre una calle colectora de la autopista Circunvalación Oeste, entre el acceso a San Luis y el barrio Miracolos. Ambos presentaban heridas de arma de fuego.
Tanto las victimas como los condenados, se dedicaban a la comercialización de drogas sintéticas, demandadas principalmente en la realización de fiestas en barrios privados tanto de Capital como de San Lorenzo y el Valle de Lerma. El móvil del doble homicidio fue el robo de mercancía, y presuntamente el control de una demanda aparentemente en crecimiento.
