El aumento desmedido de tarifas y la falta de regulación alejan a los visitantes. El fracaso de la temporada de verano se sintió fuerte.
Salta, tradicionalmente uno de los destinos más elegidos por turistas nacionales y extranjeros, se ha convertido en una provincia cara para vacacionar. En comparación con otras regiones del país, los costos de hospedaje, gastronomía y excursiones han aumentado de manera desproporcionada, generando, más allá del contexto nacional, una caída en la cantidad de visitantes. Esta situación responde tanto a la avaricia de los empresarios del sector como a la falta de control del Gobierno provincial, que permite que los precios se disparen sin regulaciones efectivas.
En los últimos meses, turistas que visitaron la provincia han expresado su descontento en redes sociales y plataformas de opinión, denunciando valores exorbitantes en restaurantes y hoteles. En muchos casos, los precios en Salta superan a los de destinos internacionales, lo que desalienta a los viajeros que buscan opciones más accesibles en otras provincias o incluso en el exterior. Ciudades como Mendoza, Córdoba o Bariloche (habitualmente caro) han logrado mantener una relación calidad-precio más competitiva, atrayendo a los turistas que antes elegían el noroeste argentino.
Las decisiones económicas del Gobierno nacional llevaron a que el grueso de los argentinos no pueda salir de vacaciones y, quienes sin pueden elijan, en su mayoría destinos internacionales como Brasil o Chile. Esta realidad parece no haber sido entendida por los empresarios del sector turístico en la provincia, quienes, en su afán por maximizar ganancias en el corto plazo, han llevado los precios a niveles insostenibles para el bolsillo del viajero promedio, encareciendo la oferta turística salteña y sin una mejora proporcional en la calidad de los servicios.
Por ejemplo, un hotel en Cafayate es sustancialmente más caro, en comparación a uno con similares características en Bariloche. Una reserva por cuatro días en una de las plataformas más reconocidas, tiene una diferencia de 117 dólares más en la ciudad de los Valles Calchaquíes.
Por otro lado, el Gobierno provincial no ha tomado medidas concretas para frenar esta escalada de precios. Mientras otras provincias implementan políticas de fomento al turismo con tarifas accesibles y beneficios para los visitantes, en Salta las autoridades han optado por la inacción, haciendo que la provincia pierda competitividad.
Si no se revierte esta tendencia, el impacto económico podría ser devastador para la provincia. Con menos turistas circulando, la actividad económica local ya se ve afectada, y aquellos que hoy se benefician de la especulación podrían enfrentar un duro golpe en el futuro.

Salta es un basurero de hoteleros, dueños de restaurantes, Peñas truchas, los precios son mucho mas caro que en …..París!!