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domingo, agosto 16, 2026

Sáenz y su sueño de no tener control

El gobernador manifestó su deseo de que las elecciones se hagan cada cuatro años, que podrían convertirse en una trampa institucional y debilitar -todavía más- a la oposición.  

El gobernador Gustavo Sáenz volvió a hacer público su deseo de que en la provincia haya elecciones cada cuatro años, suprimiendo los comicios de medio término. Esta idea, aunque parece un símbolo incuestionable de la Democracia, esta idea puede convertirse en una trampa. Lejos de garantizar gobiernos eficaces, un sistema como el que plantea Sáenz puede derivar en ciclos cortoplacistas, desgaste institucional y debilitar todavía más a la oposición.

Esta idea, seguramente, marca un ritmo previsible de renovación de autoridades. Sin embargo, ese mismo ritmo puede terminar siendo perjudicial, especialmente cuando los gobiernos se enfocan más en mantenerse en el poder que en gobernar con visión de futuro, como se puede ver en el caso de Salta.

El cortoplacismo es otro de los problemas más evidentes de este sistema. Los gobernadores saben que serán evaluados en cuatro años y podrían priorizar medidas rápidas y populistas por encima de políticas estructurales que lleven su tiempo en dar frutos. Esto frena reformas necesarias en temas como salud, educación o medio ambiente, tres de los grandes problemas de nuestra provincia.

Por otro lado, la desmovilización de los partidos políticos y de la ciudadanía en general, es otro punto negativo. Si los votantes sienten que su participación solo se limita a depositar una boleta cada cuatro años, y que los cambios no llegan, aumenta la frustración. Esto debilita la confianza en las instituciones y puede abrir la puerta a la antipolítica o incluso a liderazgos autoritarios que prometen “orden” sin oposición.

En Salta y con el voto electrónico, es sabido que el oficialismo tiene todo por ganar. Con esta metodología, que viene de la gestión anterior, de ninguna manera garantiza una oposición fuerte ni una democracia vibrante. Al contrario, si el oficialismo maneja todos los resortes del poder durante ese período, puede aplastar cualquier disidencia real, como vimos en los últimos años, en donde en Diputados el oficialismo tiene 50 de los 60 legisladores y en el Senado 22 de 23.

En el “sueño de no tener opositores” Sáenz viene avanzando a paso firme: se mete en todos los espacios opositores en busca de romperlos, usando al Estado (cargos en la administración) como mecanismo de cooptación para dirigentes de convicciones frágiles.  No faltará el diputado o senador obsecuente que pretenda “cumplirle el sueño” a su jefe político e ingrese a la Legislatura un proyecto para eliminar los comicios de medio tiempo. Y teniendo en cuenta la tropa saencista, será cuestión de tiempo.

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