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sábado, octubre 3, 2026

En lo importante: tenso cruce entre la oficialista Cartuccia y la también oficialista Galleguillos

La rosarina había dicho que Diputados es “un espacio de inútiles y de cargos fantasma”. Aprobaron una comisión que analice si incurrió en una falta. Podría ser sancionada.

Mientras la mayoría de la población se encuentra bajo la línea de pobreza, en la Cámara de Diputados se encuentran debatiendo a los gritos si lo que se dice en el Recinto o no es materia de sanción. Es decir, se habla de ellos mismos. En la sesión de ayer aprobaron una cuestión de privilegio presentada por la diputada Laura Cartuccia, del bloque oficialista Justicialista Gustavo Sáenz Conducción, en contra de su par Griselda Galleguillos del también oficialista Frente Liberal Salteño.

La “libertaria” había señalado que la Cámara de Diputados “es un espacio de inútiles, de parásitos, de ñoquis, de cargos fantasma y de asesores truchos”. Estos dichos ofendieron a Cartuccia, siempre envuelta en alguna polémica, y decidió pedir una cuestión de privilegio.

“Estas afirmaciones son un agravio generalizado y no lo pienso dejar pasar esta vez. Los límites del respeto no pueden cruzarse”, dijo la diputada capitalina ultrasaencista.

A su turno, tras pedir la palabra, la rosarina dijo: “Esta mujer, esta Doña (haciendo referencia a la edad de Cartuccia), lo que está pidiendo es una sanción por haber dicho la verdad, me quieren callar por haber dicho la verdad: que los diputados no vienen a trabajar, que hay cargos fantasmas”.

Quien la calló fue el titular de la Cámara, Esteban “Tuty” Amat, quien aseguró que “solo podía hablar” si iba a rectificarse. Fiel a su estilo explosivo, la diputada antes olmedista y ahora saencista decidió continuar con sus acusaciones. “No me voy a rectificar, sigo diciendo que son unos parásitos”, dijo. Recordó que, en una manifestación docente, Cartuccia “huyó como una rata por las ventanas de esta Legislatura” y la acusó de ser “la mayor de las obsecuentes”.

También recordó que cuando Socorro Villamayor la amenazó con “bajarle los dientes”, nadie hizo nada. Griselda Galleguillos finalizó con un exabrupto que llamó la atención de todos: “Siga colgándose de mis tetas”.

Con este nuevo escándalo la Cámara de Diputados sigue dando que hablar, pero no por la tarea legislativa de sus miembros, sino por estar totalmente ajenos a la realidad de la mayoría de los salteños, a quienes les cuesta llegar a fin de mes.

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