El Gobierno desmintió rotundamente las versiones que afirmaban que la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) había aprobado un nuevo Plan de Inteligencia Nacional (PIN) que abría la puerta a espionaje interno sobre ciudadanos que buscaran «erosionar» la confianza de la opinión pública sobre los funcionarios del Gabinete o que generaran «pérdida de confianza» en el plan económico que lleva adelante el Poder Ejecutivo.
A su vez, a través de un comunicado difundido por la Oficina del Presidente, desde la Casa Rosada destacaron que «es el primer gobierno en décadas que ha tomado la decisión política de no utilizar la SIDE para perseguir opositores, periodistas o adversarios políticos».
El Gobierno desmintió rotundamente las versiones que afirmaban que la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) había aprobado un nuevo Plan de Inteligencia Nacional (PIN) que abría la puerta a espionaje interno sobre ciudadanos que buscaran «erosionar» la confianza de la opinión pública sobre los funcionarios del Gabinete o que generaran «pérdida de confianza» en el plan económico que lleva adelante el Poder Ejecutivo.
A su vez, a través de un comunicado difundido por la Oficina del Presidente, desde la Casa Rosada destacaron que «es el primer gobierno en décadas que ha tomado la decisión política de no utilizar la SIDE para perseguir opositores, periodistas o adversarios políticos».
El Gobierno desmintió rotundamente las versiones que afirmaban que la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) había aprobado un nuevo Plan de Inteligencia Nacional (PIN) que abría la puerta a espionaje interno sobre ciudadanos que buscaran «erosionar» la confianza de la opinión pública sobre los funcionarios del Gabinete o que generaran «pérdida de confianza» en el plan económico que lleva adelante el Poder Ejecutivo.
A su vez, a través de un comunicado difundido por la Oficina del Presidente, desde la Casa Rosada destacaron que «es el primer gobierno en décadas que ha tomado la decisión política de no utilizar la SIDE para perseguir opositores, periodistas o adversarios políticos».
