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jueves, agosto 20, 2026

Piratería, improvisación y riesgo profesional, una alarma encendida en el ejercicio psicopedagógico

El ejercicio psicopedagógico exige formación rigurosa, compromiso ético y responsabilidad institucional. No es un campo para la improvisación ni para el atajo. Mucho menos cuando se trata de pruebas estandarizadas que inciden en la vida emocional, escolar y familiar de niños y niñas.

En los últimos meses, la presidente del Colegio Profesional de Psicopedagogos de Salta, Viviana Vacherand y su equipo, han llevado a cabo en Tartagal, Orán, Metán, Cerrillos y La Merced una serie de capacitaciones sobre la Escala de Inteligencia Wechsler – V (WISC-V) y la WPPSI-IV, dirigidas a psicopedagogos y docentes, lo cual es gravísimo, dado que ellos no tienen la formación previa para manejar dichas escalas.

Estas jornadas fueron ofrecidas por Vacherand,  profesional que no cuenta con formación específica para dictar este tipo de contenidos, y que además, según se sabe públicamente, ocupa un cargo institucional en la Biblioteca Provincial de Salta.

El dictado y material distribuido en estas capacitaciones no solo está plagado de errores técnicos y simplificaciones riesgosas, sino que constituye una infracción a los derechos de autor, al reproducir sin autorización partes esenciales de pruebas de uso restringido.

Esta piratería intelectual, la cual obviamente es ilegal, es una falta ética grave, que atenta contra la seriedad del ejercicio profesional de los psicopedagogos.

Paradójicamente, Vacherand que es quien lidera estas capacitaciones, trabaja en la Biblioteca Provincial de Salta, un espacio cuya misión primordial es la de custodiar libros, promover la lectura y sobre todo proteger el derecho de autor, no vulnerarlo.

Capacitar en herramientas psicométricas no es un derecho que se adquiere con el paso de los años, sino una responsabilidad que requiere formación sistemática, actualización constante y un aval institucional. Ningún profesional puede formar a otros en una técnica que no domina ni distribuir materiales sin respetar los marcos legales.

El documento entregado bajo el nombre “WIPSSI 4 (Material Importante)” por ejemplo, pretende funcionar como guía para aplicar el WPPSI-IV, pero en realidad reduce una evaluación compleja a una planilla de observación superficial.

Con una estética llamativa y un tono afectivo, se enmascaran errores conceptuales y metodológicos que podrían inducir a quienes asisten a aplicar mal los instrumentos, generando consecuencias profesionales, legales y humanas.

El problema no es individual, afecta a la profesión en su conjunto, a la formación de los colegas, a la validez de las evaluaciones y, sobre todo, a los niños y niñas que son evaluados sin el debido cuidado técnico y ético.

No puede ni debe naturalizarse la falta de rigor, ni mucho menos banalizar la evaluación, porque los que pierden no solo son los pacientes sino la profesión de la psicopedagogía, cuya matrícula en Salta, es presidida por una persona que sigue acumulando severos cuestionamientos.

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