Al presentar su renuncia, el todavía concejal “libertario” se victimizó y dijo no querer ser “funcional a operaciones”. ¿Asumirá otra vez en diciembre?
El escándalo sexual y político que tiene como protagonista al todavía concejal salteño de La Libertad Avanza, Pablo López, sigue sumando capítulos. Al argumentar su decisión de renunciar como edil, López decidió ponerse como “víctima de hostigamiento y persecución personal”.
En su descargo que acompaña la renuncia a su banca en el Concejo Deliberante, el todavía edil asegura que “no se puede servir a la ciudadanía en condiciones de hostigamiento y persecución personal” y que la decisión responde a “un profundo sentido institucional”.
Para López, es mejor dar un paso al costado que “ser funcional a operaciones que nada tienen que ver con el bienestar de los salteños”.
En las últimas elecciones legislativas, Pablo López fue el candidato más votado en la categoría a concejal, renovando su banca. Sin embargo, el escándalo sexual y político del que fue protagonista lo obliga a dejar el cargo.
No obstante, con esta decisión surge una incertidumbre: ¿Asumirá su cargo en diciembre próximo? Las pruebas son demasiado contundentes como para que en el recambio legislativo que se viene pueda asumir como si nada hubiese pasado.
Habrá que ver, también, cuál es el proceder de la Justicia. Porque, con los audios, quedan claros dos cuestiones diferentes: por un lado, sus actitudes violentas hacia su ex pareja.
Por el otro, en el audio también queda de manifiesto que el concejal pedía “un retorno” del sueldo de su excompañera que, además, era empleada del cuerpo deliberativo.
Esto pone en evidencia la podredumbre estructural que habita en sectores de la política local. También en La Libertad Avanza de Salta. Porque, mientras se llenan la boca hablando de transparencia, meritocracia y “valores”, puertas adentro operan como patrones de estancia: explotan, coaccionan y usan el Estado como si fuera un kiosquito propio. Lo de este concejal es una versión moderna del peaje feudal, donde el poder político se cobra en cuotas del salario ajeno.
La bomba le explotó justo a uno de los representantes del espacio que decían que venían a “combatir las prácticas de la casta”.
