Se encuentra en proceso la autopsia de Javier “el chino” Saavedra, detenido en la Alcaidía General y principal imputado en el caso de femicidio de Jimena Salas, quien fue hallado sin vida en el baño del pabellón D de la Alcaidía.
Según fuentes extraoficiales, se habría quitado la vida autoinfligiéndose heridas, precisamente se habría cortado las venas, provocándose un desangrado fatal.
La periodista Melina Sola, especializada en temas judiciales y quien sigue de cerca el caso, detalló en diálogo con Infinito FM que “la muerte habría ocurrido entre las 16 y las 17 horas del día domingo».
«Antes, Saavedra habló con su madre, Ana, y estaba de buen ánimo; dos horas después, cuando su abogado Marcelo Arancibia intentó verlo, se le impidió el ingreso y luego se informó que Saavedra había sido trasladado al Hospital del Milagro, donde llegó ya fallecido”.
En emergencias penitenciarias se suele utilizar el Hospital San Bernardo, que cuenta con una Guardia y shock room. «El Hospital del Milagro está ubicado en otra zona, y además, el hecho ocurrió en medio de la procesión del Milagro, lo que podría haber influido en la logística del traslado”, indicó Sola.
En cuanto a las condiciones carcelarias, Sola dijo que el pabellón D es de seguridad máxima, pero «no alberga presos con antecedentes violentos graves, y tiene celdas para solo dos personas, por lo que Saavedra no estaría sometido a hacinamiento. Además, inicialmente contaba con custodia personal, aunque se desconoce si esa medida fue modificada recientemente”.
Sobre el arma con la que Saavedra habría causado sus heridas, la periodista indicó que “aún no se sabe con qué objeto se produjo la autolesión» pero resaltó que en el penal Villa Las Rosas a raíz de las investigaciones en el juicio que investiga una organización narco criminal quedó en evidencia «la circulación frecuente de armas hechizas dentro de las cárceles, que pueden obtenerse incluso mediante sobornos a guardias».
Y destacó que «durante allanamientos se hallaron armas punzantes de corta longitud en escritorios de jefes penitenciarios, algo que pone en duda la seguridad y control dentro del sistema”. A la vez señaló que “el Servicio Penitenciario Provincial es el principal responsable de garantizar la integridad física de los detenidos por lo cual este hecho pone nuevamente en cuestión su gestión, justo cuando Saavedra iba a comenzar su juicio».
«Los jueces decidieron continuar con el proceso el próximo miércoles, pero restringieron el acceso de la prensa al tribunal”, resaltó.
La defensa de Saavedra sostiene que la prueba clave en su contra, el ADN encontrado en el cuerpo de la víctima, no fue recolectada siguiendo los protocolos regulares, y la contraprueba nunca se realizó. En este punto, consideró: “Esto forma parte de la estrategia legal de la defensa y añade una capa más de complejidad a un caso ya muy polémico”.
Por otro lado, la familia y el abogado Marcelo Arancibia desmienten que Saavedra hubiera mostrado señales previas de intención suicida. “Según ellos, Saavedra estaba tranquilo, planeando su vestimenta para el juicio, y en ningún momento advirtieron conductas que alertaran sobre un posible desenlace fatal”, aseguró Sola.
Varios interrogantes se abren:
- ¿Cómo pudo Saavedra autolesionarse fatalmente en un pabellón con custodia y bajo protocolos de seguridad máxima?
- ¿Qué fallas en la vigilancia o en el sistema penitenciario permitieron que esto ocurriera?
- ¿Por qué se eligió el Hospital del Milagro para el traslado, y cuál fue el tiempo efectivo entre el hallazgo y la confirmación de la muerte?
- ¿Qué implicancias tendrá esta muerte para el juicio en curso y para la investigación sobre el femicidio de Jimena Salas.
