En la última sesión aprobaron un nuevo experimento municipal, con la excusa de bajar la conflictividad social. El desafío: que no se convierta en una versión salteña de “División Palermo”.
Salta ya tiene su nueva criatura institucional: la flamante Guardia Urbana Municipal (GUM). Votado sin demasiadas preguntas incómodas en el Concejo, el proyecto impulsado por Gonzalo Nieva promete traer “equilibrio, convivencia y orden” a una ciudad que tiene una alta conflictividad social desde hace varios años. La fórmula es sencilla: donde hay conflicto, mandemos más gente. Y a ver qué pasa.
El edil justificó la iniciativa con una frase digna de un diagnóstico policial: “Hay un incremento de situaciones de conflictividad social”. Como si la ciudad hubiera amanecido de repente sumida en un caos inédito, cuando en realidad el descontrol lleva tiempo pidiendo auxilio. La respuesta municipal, sin embargo, llega ahora bajo un formato híbrido: ni policía, ni inspectores, ni seguridad privada.
Según el proyecto, este cuerpo tendrá un carácter estrictamente preventivo y disuasorio. Nada de represión, aseguran.
“Es civil, preventivo, con formación en gestión de personas y uso de tecnologías”, repitió Nieva, quizás para evitar que alguien piense en un patrullaje paralelo con aspiraciones heroicas.
El problema es que estas iniciativas pueden generar una falsa expectativa en los vecinos, que asumen que podrán ser asistidos en situaciones que quedan fuera del alcance de este tipo de cuerpo. Por lo general, estos proyectos con alto impacto mediático suelen tener un impacto social inversamente proporcional.
Según la iniciativa, la Guardia Urbana contará con un Centro de Monitoreo Urbano -otro ojo que todo lo ve- y una mesa de coordinación con organismos provinciales y nacionales.
El verdadero desafío será ver si este cuerpo logra poner orden sin convertirse en un equipo de uniformados recorriendo plazas para la foto institucional o persiguiendo vendedores ambulantes mientras la ciudad sigue desbordada. Salta no necesita más escenografía: necesita soluciones.
Otra incógnita que queda es saber si la Guardia Urbana de Emiliano Durand funcionará o terminará siendo una especie de División Palermo versión municipal. Si vemos antecedentes recientes, más vale que vayan preparando el guion.
