El regreso menos esperado: el edil que fue expulsado por “incapacidad moral sobreviniente” podría asumir mañana su banca. El Tribunal Electoral no ve impedimentos. El clima es de incertidumbre total.
Pablo López está a un paso de protagonizar uno de los regresos más incómodos del año. El concejal que el propio Concejo Deliberante había echado por violencia, retención de haberes, es decir por “incapacidad moral sobreviniente” podría volver a sentarse mañana en la banca que ganó en mayo, cuando todavía no había estallado su escándalo. En La Libertad Avanza entraron en pánico porque, de asumir, les arrebataría una banca.
Más allá de los antecedentes y el ruido político, es necesario aclarar que López está habilitado. El Tribunal Electoral de Salta confirmó que no existe ninguna presentación formal que lo inhabilite, ni jurídica ni administrativamente. Es decir, por feo que haya sido su prontuario político, no hay nada que le impida jurar.
En La Libertad Avanza la preocupación es máxima, porque López también fue expulsado del espacio libertario, pero ahora, si decide asumir, les saca una banca y arma su propio monobloque. Saben que no pueden impedir su regreso.
Mientras tanto, reina la incertidumbre. Algunos esperan que López dé un paso al costado “por decoro”. Otros, más realistas, saben que el decoro suele ser lo primero que se pierde en la política local. Si mañana aparece a jurar, el Concejo tendrá que explicarle a la ciudadanía cómo un expulsado vuelve como si nada a su banca.
El regreso de López no solo desacomoda a los libertarios, sino que deja en evidencia el eterno doble estándar de la política salteña: te expulsan un día y, al poco tiempo, se puede volver a asumir.
La única certeza, hasta ahora, es que López pude volver a asumir una banca. Incluso con la causa abierta por violencia de género y retención de haberes.
