Desde La Libertad Avanza niegan cualquier vínculo con la exintendenta, hablan de “operaciones” y descartan alianzas. Bettina Romero intenta acercarse, pero los libertario levantan un muro.
El mensaje que bajan desde La Libertad Avanza en Salta es tan claro como incómodo para Bettina Romero: no la quieren. Ni como aliada, no como socia política. Ni siquiera como figura cercana. Frente a la reaparición mediática de la exintendenta, con fuertes críticas al intendente Emiliano Durand y discursos cada vez más alineados con el ideario libertario, en el espacio que responde a Javier Milei optan por marcar límites sin medias tintas.
Fuentes al tanto de las decisiones de la mesa chica de LLA en Salta le dijeron a Opinorte que no existe ningún tipo de relación con Bettina Romero y que las pintadas aparecidas en la capital salteña, que intentaron asociarla al espacio, responden a “una operación” ajena al partido. “No tenemos nada que ver”, repiten.
Pero el rechazo va más allá de una simple desmentida. Desde el partido son enfáticos al señalar que no necesitan aliados para seguir siendo competitivos. “No tenemos conversaciones con nadie ni estamos pensando en alianzas”, afirman.
En el entorno libertario recuerdan, además, un dato que funciona como argumento final: ganaron las cinco últimas elecciones que disputaron sin aliados. Para LLA, el crecimiento propio es suficiente y cualquier intento de subirse a ese envión es leído como oportunismo político. En ese esquema, Bettina Romero no suma.
La desconfianza también tiene raíces políticas. El romerismo no participó en las últimas elecciones, ni provinciales ni nacionales, y quedó fuera del radar electoral. Para los libertarios, ese vacío pesa más que cualquier discurso aggiornado o guiño ideológico de último momento.
Así, mientras Bettina intenta volver al centro de la escena buscando refugio en el fenómeno Milei, desde La Libertad Avanza levantan una muralla. No hay lugar, no hay diálogo y no hay permiso para entrar. En los planes para 2027 Bettinita no entra.
