En la vida están los buenos, los malos y los feos, cual película del lejano oeste.
Y en la política están los canallas, miserables y lamebotas, que se convirtieron en cómplices de este ser maligno y despreciable que dice ser el presidente.
Cómplice de que haga mierda el estado y a los argentinos, lo que fue tan difícil construir desde la independencia.
Todo tiene que ver con todo, en la aprobación del Presupuesto 2026, en el Senado de la Nación, hubo 26 canallas y miserables (además de los 20 libertarios) que votaron a favor del artículo 30, que significa, ni más ni menos, un feroz ajuste a la Educación, la Ciencia y la Salud.
Usted, Gustavito, mandó a Royón a votar a favor, quien antes del tratamiento del presupuesto se paseó por los medios defendiendo la Educación y la Ciencia. Tamaña hipocresía del oficialismo salteño. ¿Churo no? Diría Perdiguero.
¿En qué te convirtieron, en integrante del grupo de los canallas, lamebotas del topo? Pues entonces, no vengas más con la cháchara a los salteños.
Parece que estás desesperado y no te importa quedar en la historia como el que se disfrazaba de “gauchito”, pero sin las agallas del General Güemes para defender la Patria y evitar la colonización del siglo XXI.
Posdata, le digo a usted Gustavo, Salta y los salteños no le creen más y no valen 18.000 millones de pesos. Que Dios y la Patria lo juzguen, va a trascender en la historia como el gran cómplice de la devastación de la Argentina.
Por Turi Mangione
