Unos nacen con todo y otros con nada. Así dice una canción.
Por eso hablamos de justicia social y del bien común. De la solidaridad y no de lo individual.
Lo grupal como sociedad se está rompiendo, va camino a no existir para dar paso al ‘sálvese quién pueda’.
No debería ocurrir, sería muy triste para lo que venía siendo la República Argentina, un país solidario, que comparte a la distancia o en cercanía, el dolor del otro y eso se llama humanidad, empatía.
De esto debería encargarse un Estado presente, el de Milei no lo es y espero que el de acá, el del Gauchito, no desaparezca y no se convierta en un ‘tipejo’ del Grand Bourg.
Con humanidad y empatía ahora le propongo volar sobre las mesas navideñas, mesas de los funcionarios, de los sindicalistas, de los políticos… ¡de abundancia! Abundancia de la mejor, para chuparse los dedos, las mesas de San Lorenzo chico, El Tipal, Praderas de San Lorenzo, Valle Escondido y otros, donde Papá Noel llega con muchísimos obsequios.
Del otro lado están las mesas de los que pueden, reduciendo la celebración de las fiestas, están además los que no tuvieron oportunidad de poner su mesa, ni tener su Papa Noel.
Para ellos les llegó el “Papa Noel del ajuste”. Hay gente que está cansada.
¡Basta de hacer caja, de hacerse ricos, de no ser transparentes!
Hay mucha desigualdad en Argentina y más aún en Salta. Pero hay que superarla.
Les propongo, si no lo hicieron, hagan de Papa Noel y acérquense a los niños del Vertedero San Javier.
Son doscientos quince pibitos. Si al gobernador o al ministro de Salud no le conmueve esta situación, a mi sí. Si a la Fiore o a vos Camacho a mi sí, a Paola, a Matías también.
Vos Mimessi, que sos supuestamente de “Desarrollo” Social, hagan algo, si no llegan para ahora, háganló para Reyes Magos.
Un niño pobre, en la indigencia, con la baranda a mierda del San Javier, expuesto a un sinfín de enfermedades, contaminando sus pulmones, con problemas de adicciones… ¡¿no les duela el alma?!
Deben arrancarle una sonrisa a esos pibes, todavía está a tiempo de hacerlo, esperemos que se les brinde unos minutitos de felicidad para esos niños. Las mesas de Navidad, unos nacen con todo y otros con nada.
Por Turi Mangione
