Nada se conoce de la agenda oficial del gobernador desde hace 13 días. Tampoco se informó oficialmente sobre sus vacaciones y a fines del año pasado, el vicegobernador dijo que “todavía” no está designado como interino.
¿Está mal que alguien se toma vacaciones? Claro que no, pero si ese alguien tiene responsabilidad pública, lo que al menos corresponde es una comunicación pertinente. Oficial.
En el caso de Sáenz, el mandatario salteño que manda a hablar a sus subalternos de un tercer mandato pese a haber perdido las últimas cinco elecciones en Salta y no lograr sacar a la Provincia de superpuestos estados de emergencia, sigue manejándose en la opacidad. Sólo se publicaron mensajes grabados para navidad y fin de año, en los que aparece en un sitio indeterminado y con campera.
Su ausencia, es convergente con la falta de un posicionamiento político serio sobre el Presupuesto nacional 2026, puntualmente en torno a la votación de ‘sus’ legisladores nacionales, sobre todo el de la senadora nacional Flavia Royón, quien avaló el polémico artículo 30, que desfinancia la Salud, la educación técnica y la ciencia.
Bastó el debut de los legisladores nacionales saencistas para corroborar la estafa electoral que implicaba el ponchito de “primero los salteños”, no hubo tal prioridad.

En Diputados, se rechazó la derogación de la Ley de Emergencia en Discapacidad, aunque sólo uno de los tres ‘gustavistas’, votaron en contra. Sin embargo, dejaron pasar el artículo 30 y con los votos colaboracionistas, como el de Royón, lograron imponerlo en la sanción definitiva del Senado.
Sobre esto debería haber dado explicaciones políticas el gobernador Sáenz, quien se puso al hombro a Biella y Royón durante dos meses de costosa campaña y con postulados supuestamente independientes del Gobierno nacional que, a poco de andar, quedaron desmentidos.
La ausencia de Sáenz también le fue oportuna para evitar explicar las injustificadas designaciones del recambio de funcionarios, como la incompatibilidad de la doble función de Nacho Jarsún, la designación de la ferviente exopositora Oriana Névora (secretaria de Gobierno) o la de Alba Quintar, quien sin acreditar idoneidad fue colocada en un cargo que -en teoría- debe atender una problemática harto sensible en toda la Provincia (consumos problemáticos).
El cargo inventado para Alba Quintar, contradice lo manifestado este lunes por la vocera del Gobierno, Paula Benavidez, al referirse a la nueva Ley de Ministerios, con la que se busca “eliminar la burocracia, dar trazabilidad a las responsabilidades y centralizar la toma de decisiones con personas técnicas y con experiencia para auditar, coordinar supervisar”.
Justamente Quintar no hace más que sumar burocracia y difuminar la pretendida trazabilidad, toda vez que su cargo de “coordinadora interministerial de prevención y abordaje de consumos problemáticos”, es una función natural y propia de la Secretaría de Salud Mental, cuyo titular es un descomprometido pero ratificado, Martín Teruel.
Aunque parezca que nada ocurre entre Navidad y Reyes Magos, la ausencia de Sáenz además de irregular (no informada) fue notoria, aunque para muchos no marque la diferencia con su presencia.
