La central obrera desmintió al gobernador y lo acusó de excluir a los trabajadores del debate por la reforma laboral. Alertan que detrás del relato oficial se consolida un esquema de precarización y salarios de miseria.
La regional Salta CGT salió a desarmar el discurso del Gobierno provincial y dejó en evidencia lo que, según los gremios, es una constante de la gestión de Gustavo Sáenz: mucho marketing, poca verdad y cero diálogo. Acompañado por la comisión directiva y referentes sindicales de toda la provincia, el secretario general Carlos Rodas negó de forma tajante que el Ejecutivo haya convocado a los trabajadores para debatir la reforma laboral que impulsa el Gobierno de Javier Milei y que el mandatario salteño defiende.
“Es lamentable que la máxima autoridad de la provincia manipule la información”, disparó Rodas, poniendo el foco en una práctica cada vez más habitual del saencismo: anunciar consensos que no existen. Según la CGT, jamás hubo una instancia seria de discusión con las organizaciones sindicales, pese a que el gobernador insiste en vender una imagen de diálogo que no se condice con la realidad.
Para la central obrera, el concepto de “modernización”, como insta a decir Sáenz, no es más que una pantalla. Una palabra amable para encubrir una reforma regresiva que va en sentido contrario a los derechos laborales. “Inventaron la modernización para ir para atrás”, sentenció Rodas, dejando en claro que lo que se presenta como avance es, en los hechos, un nuevo retroceso para los trabajadores salteños.
Pero la crítica no se agota en la ley. Desde la CGT apuntaron al corazón del modelo provincial que impulsa Sáenz desde hace años: un esquema de subdesarrollo que produce empleo precario, salarios bajos y trabajadores pobres. Un modelo que no solo ajusta sobre el bolsillo, sino que se refleja en el deterioro cotidiano de la salud pública, la educación y el urbanismo en toda la provincia.
“Nos excluyen del debate y nos condenan a pelear solo para defender lo poco que queda”, advirtieron desde la cúpula sindical. Mientras el Gobierno habla de crecimiento y modernización, la realidad muestra una Salta estancada, con servicios públicos degradados y una economía que no genera trabajo digno.
Lejos de quedarse en el rechazo, la CGT Salta reclamó abrir un debate de fondo para cambiar el rumbo. Plantearon la necesidad de una reforma laboral basada en el artículo 14 bis de la Constitución, una reforma fiscal que deje de asfixiar a las pymes del Norte Grande, una verdadera integración regional aprovechando el Corredor Bioceánico y la protección efectiva de derechos básicos como la vivienda, la salud y la educación.
Con el respaldo de numerosos gremios, la central obrera dejó un mensaje claro: no aceptarán que los trabajadores sigan siendo la variable de ajuste de un Gobierno que promete desarrollo pero administra subdesarrollo. “Todo debate debe ser con la verdad y sobre hechos concretos, no con las mentiras que dijo el gobernador”, concluyó Rodas, en un golpe directo al relato oficial de Gustavo Sáenz.
