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martes, octubre 6, 2026

“¿Dónde mierda vivimos para que esté todo ese villerío ahí?”, otra vez Mazzone

La cuestionable abogada, exdiputada y “asesora” oficialista, volvió a dar muestras de odio y desprecio, en este caso hacia salteños que viven en barrios como Autódromo.

Liliana Mazzone volvió a dar muestras de intolerancia, en este caso, hacia comprovincianos que viven en barrios habitados por familias trabajadoras. Lo curioso, es que se trata de la misma mujer que es ampliamente condescendientes con un ‘capo-mafia’ como Cristian “Gringo” Palavecino, a quien fue a visitar en su vivienda junto a su hijo y un amigo de éste último.

Mazzone en casa de Palavecino.

«Un villerío, es un villerío lo que descubrí ayer en la calle Las Lechuzas. Que alguien me explique qué es eso», dijo Mazzone en un audio filtrado en la que se indigna por cuestiones estéticas del barrio privado en el que reside.

La indignación de Mazzone se habría generado por una construcción ajena a los parámetros estéticos de un barrio privado, pero ese asunto pasó a segundo plano ya que la mujer, no dudó un instante en manifestarse en aberrantes términos despectivos. Veamos:

«Estamos todos locos, ¿qué vivimos en el autódromo? ¿Dónde mierda vivimos para que esté todo ese villerío ahí? Por favor, y quiero saber quién lo autorizó…”.

Tras ello, Mazzone agregó: «…yo quiero saber quién autorizó que se haga una casa con dos contenedores en el medio del monte. No, esto es tremendo, tremendo. Después me dicen a mí que soy la jodida. No, que porque a nadie le importa, pues a mí sí me importa. Yo quiero vivir en un lugar espectacular y exclusivo. Y si quieren vivir en un rancho, fuera del Valle Escondido».

MANIFESTACIONES DESPECTIVAS

En todo el país, fue noticia la abogada santiagueña que fue detenida e imputada en Brasil, por haberse dirigido en términos despectivos, despreciativos y racistas contra empleados de un local gastronómico. A Agostina Páez se le aplicaron leyes antirracistas que complicaron su situación judicial.

En Argentina, en tanto, el discurso de odio y desprecio, que justifica la segregación, condena el empobrecimiento (y no el enriquecimiento ilícito), se propala a viva voz, como en este caso.

Por si fuera poco, Mazzone, vecina del concejal Darío Madile, si alguna vez se reconoció como dirigente política, poco y nada de ética y empatía demuestra, y olvida que ello es condición fundamental para ese rol.

Su reproche al consorcio de Valle Escondido, por más justificación que quiera imponerle, se invalida a partir de su discurso discriminatorio. Una vez más, doña Liliana protagoniza otro escándalo y termina escribiendo otra página de las deplorables desventuras del “Clan Mazzone”.

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