El ministro de Gobierno y presidente de Aguas del Norte, fue acusado de enviar mensajes amedrentadores y con recriminaciones a los padres de Emanuel Aguirre, uno de los dos operarios de la empresa que fallecieron en mayo cumpliendo funciones en Banda Sur.
La muerte de Emanuel Aguirre en Rivadavia Banda Sur reavivó el reclamo de sus padres por seguridad laboral y avances en la investigación penal. Entrevistados en radio Infinito, denunciaron fallas de seguridad en las tareas que realizaba su hijo para Aguas del Norte y mostraron la ropa de trabajo remendaba con la que cumplía sus tareas diariamente.
Carmen Flores y Miguel Aguirre, padres de Emanuel, también cuestionaron la actuación de la fiscalía y reclamaron que se investiguen las responsabilidades por la muerte del joven y de su compañero Raúl Torres.
Cuestionaron la demora en la entrega del cuerpo y el no avance de la causa. Según Miguel, la familia permaneció tres días en la morgue de Orán antes de recibirlo. El padre acusó a la fiscal María Sofía Fuentes de dar explicaciones contradictorias sobre los análisis forenses y sostuvo que la presión de familiares, vecinos y la prensa, fue clave.
Un dato llamativo es que la fiscal interviniente, nunca se constituyó en Rivadavia Banda Sur para inspeccionar el lugar de la tragedia o recoger testimonios de los vecinos.
Los padres también reclamaron que se investigue la responsabilidad de los mandos de la empresa. En particular, cuestionaron que el presidente de Aguas del Norte, Ignacio Jarsún, no hubiera sido imputado.
En efecto, Ignacio Jarsún no fue imputado ni citado a declarar. Tampoco compareció ante la Legislatura para responder sobre las responsabilidades ante las muertes de dos operarios de la empresa que preside de forma simultánea e incompatible con su cargo ministerial.
Sin embargo, se supo que Jarsún se da tiempo para hostigar a los padres de Emanuel Aguirre. “Nos envió mensajes reclamando porqué le sacamos fotos al cuerpo de mi hijo, son mensajes intimidatorios que conservo”, contó Carmen.
NEGLIGENCIA
Los padres sostuvieron que la tragedia pudo haberse evitado si el personal hubiera contado con protección y capacitación adecuadas. Miguel describió la pérdida y dijo: “La ausencia de nuestro hijo nos hiere profundamente en el corazón”.
Carmen y Miguel afirmaron que Emanuel ingresó al conducto sin el equipo que, según ellos, exigía el riesgo del trabajo. Enumeraron estos elementos como medidas necesarias: máscara y tanques de oxígeno, mameluco y botas especiales, guantes y arnés de seguridad, herramientas apropiadas para desobstruir el conducto.
Los padres afirmaron que los trabajadores no recibieron capacitación suficiente sobre esos peligros. “Es negligencia de la empresa”, exclamó la madre.
Carmen mostró durante la entrevista un pantalón de Emanuel, con varios remiendos, y afirmó que su hijo lo usaba para trabajar. También dijo que el joven le había pedido prestado un jogging azul para ir a la tarea. Según su relato, la ropa nueva que los compañeros habían recibido no llegó a manos de Emanuel antes de la tragedia.
La madre afirmó que el pantalón exhibido era el más nuevo que tenía su hijo y que ella remendaba otras prendas con retazos. También relacionó el estado de la ropa con la falta de protección laboral.
Finalmente, dijeron que Emanuel y sus compañeros usaban herramientas rudimentarias para liberar obstrucciones. Miguel sostuvo que el trabajo podía requerir un camión desobstructor, que introduce presión mediante una manguera. Según su versión, esa tarea se realizaba manualmente y sin los elementos que consideraba adecuados.
