Leavy, Urtubey y Durand celebraron el triunfo en Brasil, pero el gobernador salteño eligió no pronunciarse. Un silencio que confirma las señales sobre su acercamiento a la derecha de Milei.
El triunfo de Luiz Inácio Lula da Silva sobre Flávio Bolsonaro en el balotaje brasileño tuvo repercusiones en la política salteña. Dirigentes del peronismo y hasta el intendente capitalino, Emiliano Durand, hicieron públicas sus expresiones, mientras que Gustavo Sáenz optó por un silencio que no pasó inadvertido. En un escenario regional marcado por la disputa entre proyectos políticos antagónicos, el gobernador salteño volvió a quedar del lado de las omisiones.
No es habitual que Sáenz deje pasar una elección de semejante relevancia sin publicar algún mensaje de felicitación o una referencia institucional al proceso democrático. Por eso, su silencio resulta llamativo, sobre todo cuando se trata de una victoria que representa un freno para la derecha más extrema en Brasil. La ausencia de cualquier pronunciamiento contrasta con la rapidez con la que otros dirigentes salteños expresaron su posición.
El senador nacional Sergio Leavy, titular del Partido de la Victoria, celebró el resultado con un mensaje cargado de contenido político: “El pueblo brasileño nos dio una lección histórica de dignidad, resistencia y coraje”. También calificó el resultado como “un momento glorioso para quienes jamás bajaron las banderas”, en referencia a quienes “defienden los derechos de las mayorías y sueñan con una patria justa, soberana y de TODOS”.
Juan Manuel Urtubey, por su parte, destacó el carácter democrático de la elección y consideró que el triunfo de Lula fue “una muestra de compromiso político y democrático”. Además, sostuvo que se trató de “una victoria construida con participación”, que representa también “una buena noticia para la región”.
Emiliano Durand tampoco se mantuvo al margen. Aunque el intendente no responde de manera orgánica a los espacios políticos tradicionales, compartió en Instagram publicaciones que destacaban la figura de Lula y celebraban su victoria frente al representante de la derecha extrema brasileña. Así, mientras dirigentes de distintos sectores encontraban motivos para expresarse, Sáenz eligió no hacerlo.
El silencio del gobernador se suma a una trayectoria política en la que sus gestos y alianzas muestran un acercamiento cada vez más evidente al gobierno de Javier Milei. Aunque Sáenz suele reivindicar como “provincialista”, sus posicionamientos lo ubican cada vez más cerca de una derecha con la que comparte acuerdos políticos, incluso cuando sus referentes regionales reciben un revés electoral.
