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viernes, febrero 23, 2024

Alarma y cautela, dos caras por el libre mercado del combustible

En los sectores turísticos y de pymes hay preocupación. 

 

Temen desmedidas subas. en el campo, la industria y el comercio confían en que no se generará una escala.

La decisión del Gobierno nacional de liberar el precio del combustible a partir del domingo generó reacciones opuestas entre los referentes de la economía de Salta, donde los costos de los fletes tienen una sensible incidencia en las estructuras de costos. Hay voces que manifiestan una seria preocupación y otras que dan una mirada más cauta.

En el campo, el comercio y la industria esperan que no se dispare el valor del gasoil, que ahora dependerá del precio internacional del barril de petróleo y de la cotización del dólar. Ponen una cuota de confianza en el libre mercado en que entrará el combustible, un objetivo que el ministro de Energía de la Nación, Juan José Aranguren, planteó apenas asumió en el cargo.

Desde el sector de las pymes y el turismo salteño, se encienden alarmas por el impacto que puede tener esta liberación en el precio final de los productos y servicios. Ejemplifican que ante una suba se incrementarán los costos en la cadena de distribución y también puede ser un determinante para los turistas, ya que muchos utilizan sus vehículos para llegar hasta la provincia.

La Casa Rosada le puso fin a un acuerdo, surgido durante la gestión anterior, con las petroleras y refinerías. Con ese convenio surgió el «barril criollo» que les garantizaba a las empresas cobrar mucho más que el precio internacional. Un valor diferenciado en el mercado interno implicaba abultadas transferencias de la Nación a las hidrocarburíferas y una jugosa tajada de regalías a las provincias petroleras, hicieron notar técnicos consultados del Ieral NOA de la Fundación Mediterránea.

A comienzos del año pasado, por ejemplo, mientras el precio mundial del barril estaba en 30 dólares, en el país se llegó a pagar unos 67 dólares.

Aranguren, en la antesala de la medida, dijo que en la actualidad «el barril cuesta en el exterior unos 59 dólares, mientras que en la Argentina oscila entre 55 y 57 dólares».

Los empresarios salteños más moderados consideran que la firma estatal YPF tendrá un rol clave en la regulación de precios, ya que concentra casi el 60 por ciento del mercado interno.

En la otra vereda, referentes del sector productivo y de servicios temen hasta una posible cartelización de las estaciones de servicios. En Salta, por cierto, hace dos años, la Secretaría de Comercio de la Nación, tuvo que abrir una investigación ya que había detectado esa conducta en la venta del GNC.

Las advertencias

Nahuel Hyon, presidente de la Cámara Pyme, tildó de desacertada la liberación de los precios del combustible y da por hecho una suba.

«El impacto será negativo. El combustible es un insumo importante para diferentes actividades, con una incidencia de entre el 5 y 10 por ciento en el precio final de un producto. Nosotros requerimos mucho del transporte, tanto para vender en los centros de consumo como para el ingreso de mercadería», sostuvo Hyon.

Carlos Eckhardt, titular de la Cámara de Turismo de Salta, expresó: «Es un tema que miramos con preocupación, esperamos que el Estado no se desentienda para evitar monopolios». El empresario pidió mayores controles contra la informalidad, como la venta de nafta en lugares no permitido en el interior.

En cuanto al impacto en la actividad turística, recordó que aún en ese sector impera la estacionalidad, y agregó: «No nos hacen falta elementos exógenos que nos terminen de complicar».

Optimismo

El presidente de la Sociedad Rural Salteña (SRS), Lucas Elizalde, se mostró a favor de que el combustible esté sujeto a las reglas de la oferta y la demanda. «Confío en que al haber una libre competencia, suba el precio en el corto plazo; pero más a largo plazo, los valores deberían bajar al menos en dólares o acomodarse al precio del petróleo en el mundo», señaló.

El productor apuntó que el Gobierno debe bajar la carga tributaria en el transporte para evitar repercusiones en el sector productivo.

Rubén Barrios, titular de la Cámara de Comercio, expresó que «los precios del combustible no deberían subir mucho si se mueven con el precio internacional». Luego advirtió que sería «terrible» que se genere una curva ascendente.

Julio Usandivaras, presidente de la Unión Industrial de Salta (UIS), estimó que el precio del combustible no debería tener una fuerte alza.

«No me imagino que porque se libere el precio suba automáticamente todo. Dependerá de la composición de costos de cada actividad y de la razonabilidad que tengan los empresarios», agregó el referente industrial.

El Gobierno pone paños fríos y estacioneros apuntan a YPF

Desde la Casa Rosada salieron ayer a poner paños fríos ante las repercusiones que se suscitaron por la liberación del precio del combustible. 
El ministro de Energía, Juan José Aranguren, desestimó la posibilidad de un aumento en el precio de la nafta o el gasoil al afirmar que “el tipo de cambio y el petróleo crudo están en un moderado equilibrio”. 

“El acuerdo que tenían las empresas productoras de crudo con las refinadoras está suspendido para el mes de octubre, debido a que se cumplió una condición. Por lo tanto se recuperó la libertad de mercado”, detalló el funcionario. Además se mostró confiado en la “sensatez” de las petroleras a partir del cambio.
Emilio Apud, uno de los 14 directores de YPF, aseguró que no ocurrirá una cartelización del mercado de los combustibles a partir de la desregulación de precios. “Tenemos un mercado relativamente chico y las porciones a las que cada uno aspira se consiguen compitiendo”, expresó. 
Apud indicó: “(La determinación del Gobierno de liberar el mercado interno de combustibles) se avisó en 2016 cuando dijimos que íbamos a una paridad del precio local del barril de petróleo con el internacional”.
El presidente de la Confederación de Entidades del Comercio de Hidrocarburos y Afines (Cecha), Carlos Gold, estimó que el incremento en las naftas “no va a ser más de un 10 por ciento”, y se dará “después de las elecciones”.
“No creemos que ninguna petrolera tome la iniciativa de hacerlo antes que la compañía estatal”, dijo en referencia a YPF. 
Para el presidente de la Asociación de Estaciones de Servicio Independientes (AESI), Manuel García, los precios de los combustibles deberían bajar 20 centavos de dólar por litro “pero eso no ocurrirá porque el anuncio de liberar el mercado es una medida electoralista”, y el Gobierno “seguirá manejando los valores”.
García consideró que como la empresa YPF es manejada por el Gobierno, será la Casa Rosada la que “manejará los precios” de las naftas y el gasoil.

 

 

Fuente: Pablo Juárez El Tribuno

 

 

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