Finalmente, los abogados postulados y avalados por el oficialismo ya forman parte de la Auditoría General de la Provincia. Era de esperarse si se tiene en cuenta las mayorías, sin embargo, los embates tanto en la audiencia pública como en la sesión del Senado, fueron contundentes.
La aprobación de los pliegos abrió una fisura en el bloque oficialista ‘Compromiso por Salta’, cuando el voto del senador por Güemes, Carlos Rosso, se sumó al de los tres integrantes del bloque Frente de Todos: Javier Mónico, Manuel Pailler y Walter Wayar.
Párrafo aparte merece el senador por La Caldera Héctor Miguel Calabró, quien fue electo en la oposición y en las listas del FDT, pero se ‘borocotizó’ a los pocos minutos de asumir para sumarse al oficialismo y votar los polémicos pliegos para la Auditoría.
En resumen, Pereyra Maidana, quien se encomendó a Dios tras jurar, y Segura Alzogaray, quien a modo de autoimpugnación recordó su origen es “en la oposición política”, por haber sido propuesto hace diez años desde el Partido de la Victoria, claro, cuando esa fuerza era parte del oficialismo. Como se ve, el conocimiento de la ley, la constitución y la sutileza, no son características propias.
La palabra empeñada
El senador por Cachi, Walter Wayar, fue uno de los que objetó el procedimiento en un amplio discurso y no sólo criticó las formas por las que se completó la Auditoría, sino que se remontó a la propia reforma constitucional como parte de un compromiso de campaña del actual Gobernador. Remarcó que no se garantiza el lugar a la oposición política como plantea la Constitución y criticó el apuro de la Cámara de Diputados.
“Se dijo que la reforma de la Constitución se debía a la palabra dada del gobernador durante la campaña electoral para mejorar la institucionalidad y a través de eso mejorar la calidad de vida de los salteños”, dijo Wayar y luego concluyó que con las nuevas designaciones en el Organismo de Control, no se cumplió ese propósito.
