En redes sociales, el denunciante sostuvo cada punto que había informado a la Justicia, Negó motivaciones políticas y difundió mensajes que exponen insistencia, presión y un vínculo atravesado por el miedo.
Ricardo Bujad salió a hablar y no dejó margen para la duda: ratificó íntegramente la denuncia por abuso sexual contra el diputado provincial Marcelo Lara Gros y aseguró que todas las pruebas ya están en manos de la Justicia. Lo hizo en un video en redes sociales, donde además exhibió fragmentos de chats que, según su relato, revelan un patrón de insistencia, hostigamiento y situaciones que, lejos de ser consentidas, estaban marcadas por el miedo.
“No tengo ningún tipo de interés político en esto ni de arruinarle la carrera a nadie”, aclaró de entrada, anticipándose a una de las líneas defensivas que circularon tras la denuncia. Bujad insistió en que no busca “que lo insulten” ni motorizar una condena social, pero sí dejar en claro que lo que denunció ocurrió y que está dispuesto a sostenerlo en Tribunales.
El foco más delicado de su descargo estuvo en los mensajes que mostró públicamente. Allí describe intercambios en horarios de madrugada, “una y media, dos de la mañana”, y frases que, leídas en contexto, adquieren otro peso. “Hoy cená con él, mañana cenás conmigo”, cita Bujad, como ejemplo de un vínculo que, según su versión, nunca fue de reciprocidad sino de presión constante.
“No hay un solo mensaje donde yo le siga el juego”, remarcó el denunciante, subrayando que su reacción era inventar excusas para evitar encuentros.
En ese punto, el relato se vuelve más oscuro. Bujad aseguró que el hecho denunciado ocurrió en una reunión a la que fue invitado a tomar un fernet y que, sin saberlo, su bebida habría sido adulterada “con un somnífero”. Desde entonces, cada nueva invitación con la misma lógica le resultaba una amenaza implícita. “¿Qué quiere decir cuando me decía que estaba tomando un fernet?”, planteó, dejando flotando la sospecha sobre una mecánica repetida.
También respondió a otro de los argumentos que circuló con fuerza: el tiempo transcurrido hasta la denuncia. “Por miedo”, dijo sin vueltas. Habló de años de silencio, de amenazas que lo condicionaron y de un impacto psicológico que todavía arrastra. “Me levantaba a las tres de la mañana con pesadillas horribles, pensando que algo le pasaba a mi familia”, relató, con la voz quebrada en varios pasajes.
Lejos de retroceder, el denunciante endureció su posición frente al descargo previo de Lara Gros y que después el diputado borró. “Yo no le hice daño a su familia. En todo caso, él le hizo daño a la mía y a mí”, sostuvo, invirtiendo el eje de victimización que había intentado instalar el diputado.
Grave denuncia por abuso sexual contra el diputado Marcelo Lara Gros
