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domingo, junio 23, 2024

Crisis financiera salteña: Nadie quiere reconocer a la criatura

El último debate en la Cámara de Diputados, a raíz del tratamiento del Pacto Fiscal, vino cargada de denuncias culpabilizantes y defensas parciales: los representantes del gobierno nacional argumentaron que la crisis tiene como responsable al gobernador Urtubey, al PJ y su seguidismo al kirchnerismo durante 10 años.

Por su parte, los parlamentarios oficiales recibieron la línea desde Las Costas de tirar la basura bajo la alfombra macrista.

Bien mirada la cosa, ambos tienen una parte de verdad, aunque también hay que decir que una media verdad es una mentira, mientras que dos medias verdades pueden conformar una gran estafa. Al parecer de eso estamos hablando cuando vemos que ninguna fuerza reconoció sus responsabilidades en la crisis que vive el país y la provincia, y que, al final de la jornada, luego de arrojarse con lo que encontraron a mano, entre ambos cerraron un pacto fiscal bastante complejo, no para Urtubey o Macri, sino para el bolsillo de los salteños.

El pacto incluye un aumento del boleto de por lo menos un 40 por ciento, disminución gradual de los impuestos a la minería, campo e industria hasta alcanzar el 0, impuestos a la compraventa de vehículos y actualización del impuesto inmobiliario para la vivienda familiar. Lucas Godoy señaló que la provincia “se veía obligada al ajuste por culpa de la quita de retenciones”.

Es claro que la provincia no ha sido de las más favorecidas por la política del presidente. Por ejemplo la quita de retenciones significa un déficit de 2000 millones de pesos anuales, mientras que las mentadas inversiones parecen no llegar sino huir hacia la especulación financiera.

Pero lo que el PJ no dice es que Urtubey aplaudió de pie estas medidas y, si hablamos de políticas deficitarias, él tiene su propia cosecha en la provincia. No por nada ha intentado mostrarse como austero en sus últimas salidas.

El gobernador sabe que debe cambiar su imagen; ha sido un mandatario con creación record de secretarías, ministerios, programas y cargos que no han rendido y que multiplicaron el gasto. Sin embrago, la noticia de que sus ex candidatos ya están todos acomodados en nuevos cargos hace pensar que la reducción de burocracia no afecte a su círculo más íntimos.

Tampoco suena muy creíble la noticia de la disminución de la pauta publicitaria cuando vemos que el gobernador sigue codeándose con la más afamada farándula porteña.

Al volver a la provincia, y atento a su nuevo rol de estadista austero, Urtubey disparó que “el personal de planta no será despedido” ¿estará anunciando una limpieza de contratados? Lo que el pacto fiscal sí establece es la intimación a jubilarse de los que ya tienen edad, y una espera de un año para que completen sus trámites.

Todas estas medida difícilmente puedan contener la crisis en curso: Urtubey tiene que desembolsar más de 2200 millones este fin de año para cubrir salarios, aguinaldos y deuda, que se ha contraído a tasas de interés record.

Si a eso le sumamos que el próximo año los impuestos más gruesos van a empezar a disminuir, vemos que el panorama no es muy alentador.

Queda también por ver cómo el gobernador hará frente a la puja salarial en un escenario en donde la inflación va a volver a ser protagonista, atento a que se disparan los precios de los productos básicos de la cadena productiva.

Aunque el gobierno se recicle y finja a través de Yarade que “esto recién empieza”, el desmanejo de la provincia tiene una larga historia y todos los que gobiernan tienen una parte importante de responsabilidad.

 

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