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jueves, febrero 29, 2024

Depredación de la natalidad

Por Antonio Lovaglio

Quiero dar una opinión diferente sobre el problema del origen de la vida. Propongo enfocarlo desde una visión regional, y partiendo de mi formación moral, científica y religiosa, considerando la vida desde el momento de la concepción. Otro punto de vista, relacionado con nuestros orígenes y nuestra cultura. Nuestra historia no comienza con la llegada de los europeos; había una cultura anterior sobre la que se asienta fuertemente la española, pero nosotros somos el resultado de la simbiosis entre ambas y eso conformó los rasgos particulares que nos identifican.

El centralismo unitario que se impuso en el país viene atropellando al federalismo y, en temas como el control de la natalidad y el aborto, va imponiendo criterios. Hoy, el ministro de Salud declara estar a favor del aborto; el presidente dice no estar de acuerdo, pero si la ley se aprueba, no va a vetarla. Parece, por momentos, que pretendieran dejarnos como provincianos atrasados frente a los «progresistas» de la capital. ¿Cuál será el beneficio que persiguen? ¿Qué pasará con la mano de obra que trabaja en los cultivos y en otros trabajos rurales como las artesanías de distintos tipos, si disminuye esa población? Imposible saberlo. pero, como dije antes, subsisten por su autoprotección cultural al respecto, que incluye su procreación, para nosotros tasa de natalidad.

Esta política de penetración cultural discrimina, ningunea y debilita a los grupos sociales, los disminuye psicológicamente y hasta podríamos producir un genocidio con algunas etnias pequeñas. En estas poblaciones es muy difícil -o nula- la posibilidad de migración y su continuidad como comunidad, por su dificultad para integrarse con otros, tal como está sucediendo en los países más evolucionados, como consecuencia del avance en el control de la natalidad. Allí no quieren la inmigración, pero la baja tasa de natalidad los obliga aceptarla.

¿Quiénes son y con qué argumentos, entonces, quieren hacer desaparecer estos pueblos, que han sobrevivido a toda dominación, como lo hicieron hasta ahora?

Los pueblos que se consideran cultos y progresistas quieren bajar la tasa de natalidad. ¿Será que estos pueblos, tanto de derecha como de izquierda, quieren promocionar estas medidas para evitar ser inmigrados? Temo que estemos ante una forma moderna y solapada de genocidio.

¿Cómo pensamos que sobrevivieron algunos de estos pueblos, fundamentalmente los de nuestra región? Vivían en zonas geográficas muy agrestes y de difícil acceso, pero se sobrepusieron por su solidaridad grupal, por mantener su natural natalidad, por no haber podido ser penetrados culturalmente, salvo en algunos aspectos, como el religioso. Ellos lo incorporaron como nosotros incorporamos pautas culturales propias de esos pueblos.

Con la misma fuerza, acción, vocación y recursos económicos con que los grupos que defienden el control de la natalidad y el aborto, esas comunidades atacaron la pobreza, la desnutrición, la mortalidad infantil; para apoyar las madres y los embarazos sin discriminación, una de las causas mas nobles. Lo hicieron sin establecer privilegios raciales ni sociales, sino defendiendo todos los elementos que nos conforman como sociedad, de cuyo tejido participamos todos.

Es muy fácil desde una posición de «progreso», instalado en una gran ciudad, fomentar el control indiscriminado de la natalidad. Desde la gran ciudad, todo se idealiza y se distorsiona, como hacen aquellos que hablan de contaminación en nuestra región, cuando en realidad la gran contaminación se registra en las metrópolis. Se habla más de la cuenta, y se verifica poco y nada antes de abrir la boca y tomar decisiones.

 

Articulo publicado en diario El Tribuno

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