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jueves, septiembre 3, 2026

Eliana Bruno expone la mano detrás de la “rebelión” libertaria

La diputada que llegó al Congreso en reemplazo de Emilia Orozco se despegó de Olmedo y le pidió disculpas a Sáenz. La torpeza del movimiento deja al descubierto al titiritero.

La interna de La Libertad Avanza en Salta hace rato dejó de ser un secreto a voces. Lo que todavía parece discutirse es hasta dónde llegará la “rebelión” contra Alfredo Olmedo y, sobre todo, cuánto hay de espontáneo en los movimientos de algunos dirigentes que, en cuestión de días, comenzaron a tomar distancia del espacio que los llevó hasta donde están.

Después de la arremetida del vicepresidente segundo del Concejo Deliberante de Salta, Rodrigo Quinteros, ahora fue la diputada nacional Eliana Bruno quien hizo explícita su ruptura con el denominado “olmedismo”, una expresión utilizada habitualmente desde el saencismo para referirse al sector libertario salteño encabezado por Olmedo y Emilia Orozco.

Bruno, que llegó a la Cámara de Diputados de la Nación en reemplazo de Orozco, no eligió precisamente un lenguaje neutral para marcar distancia. Pidió disculpas al gobernador Gustavo Sáenz y a la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, por el episodio ocurrido durante la visita de la funcionaria nacional a Campo Quijano. “Pido disculpas por la actitud de los dirigentes locales durante la visita de la ministra a Salta”, sostuvo Bruno.

El gesto tiene una particularidad que no pasó inadvertida: las disculpas no estaban dirigidas a sus propios compañeros de espacio ni a la conducción libertaria, sino al gobernador provincial y a una ministra del Gobierno nacional. Una escena que, más que ordenar la interna, deja bastante claro de qué lado pretende ubicarse la diputada en esta nueva etapa.

El episodio adquiere todavía mayor significado si se lo observa junto a sus movimientos públicos de los últimos días. Bruno se mostró junto al intendente de Orán, Baltasar Lara Gros, uno de los jefes comunales de mayor peso dentro del esquema político de Sáenz. Difícilmente pueda interpretarse como una coincidencia menor cuando, al mismo tiempo, la diputada se despega de Olmedo y adopta términos que vienen siendo utilizados por el oficialismo provincial para descalificar a los libertarios que responden al sojero.

El problema para quienes protagonizan esta rebelión es, quizás, la torpeza con la que están ejecutando el movimiento. No porque sea ilegítimo que un dirigente cambie de posición política, sino porque la velocidad y, sobre todo, las formas hacen demasiado visible el recorrido: primero aparecen las críticas a Olmedo, después las disculpas a Sáenz, luego las fotos con dirigentes del oficialismo y, finalmente, la posibilidad de una construcción política conjunta.

La escena también expone una paradoja. Mientras algunos dirigentes intentan presentar la ruptura como una reacción a diferencias internas, sus propios gestos parecen estar construyendo otra cosa: un espacio libertario dispuesto a negociar con el saencismo y a tomar distancia de Olmedo.

La interna libertaria salteña, entonces, empieza a tener menos de discusión doméstica y más de reacomodamiento. Sobre todo, de parte aquellos que se muestran dispuestos a negociar con el saencismo. Y algunos, en el apuro por llegar primero, están dejando demasiado a la vista el camino.

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