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martes, octubre 13, 2026

La deficiente investigación deja impune el crimen de Jimena Salas

El veredicto es conocido por todos a estas horas. Los imputados Sergio Vargas y Nicolás Cajal Gauffin, por el crimen de Jimena Salas fueron absueltos por falta de pruebas. Sin embargo, el resultado final, no hace más que poner sobre la mesa el mal accionar de la Justicia, que tras una serie de improlijidades durante la investigación no pudo  -o no quiso- dar con el asesino. Hay dos ADN que no coinciden.

Nadie sabe quien mató a Jimena Salas. Para entender el veredicto final, es preciso entender, antes que nada, algunos aspectos clave. Cuando asesinaron a Jimena en su propia casa, la investigación la realizaron los fiscales a cargo del entonces Procurador urtubeycista y ahora Juez de Corte, Pablo López Viñals.

Sus acciones fueron deliberadas en aquel momento, como anteriormente lo habían sido en los casos Peñalba – Nuesh, o Cintia Fernández.

Las innumerables inconsistencias a la hora de esclarecer los crímenes, significaron un grave retroceso en cuanto a la expectativa de la sociedad sobre la Justicia que permitieron la llegada de Abel Cornejo como jefe de los fiscales.

Demás está decir que el juicio terminó siendo un bochorno a nivel nacional. En principio la fiscalía había pedido una condena de 12 años para Vargas y 5 años y 6 meses para Gauffin, sin embargo, los jueces los absolvieron por falta de pruebas ¿Qué salió mal?, las mismas pruebas fueron escasas porque desde el principio se entorpeció la investigación.

Los hechos: Cuando mataron a Jimena, no se ordenó el allanamiento de la vivienda de Vaqueros, a donde al poco tiempo regresó “el viudo” junto a su ¿nueva? pareja. Incluso se le permitió a Cajal Gauffin retirarse del lugar del homicidio sin realizar una requisa del automóvil, tampoco se lo tuvo nunca en cuenta como sospechoso.

Nunca despertó sospecha a la gente de López Viñals que la alarma que pudo salvarle la vida, o al menos alertar lo que estaba ocurriendo, había sido desactivada “misteriosamente”, el día anterior; nos preguntamos ¿Quién tendría acceso a ella?

Jimena era una persona extremadamente cuidadosa y ponía especial empeño en mantener la seguridad de su hogar. Abría y cerraba metódicamente las puertas de acceso de manera secuencial, incluso con visitas, a nadie le llamó tampoco la atención por qué la puerta estaba abierta y los perros encerrados. Nada de eso tuvo en cuenta el fiscal Pablo Paz, que tampoco advirtió excusarse de la causa por haber compartido horas de rugby junto a Nicolás Cajal Gauffin.

Por otro lado, la actuación de los fiscales, quienes perdieron el juicio, pone en duda el accionar de todo el sistema judicial. Con esta sentencia legal, con la cual Abel Cornejo, buscaba “ganarse una buena imagen”, terminó a lo sumo restándole puntos a su desempeño como procurador.

En una serie de medidas, que le permitirían posicionarse como “un buen procurador”, había cambiado a los anteriores fiscales, Paz y Cornejo e incluso a Ramos Osorio, quien se mostraba rebelde a la hora de acatar órdenes, además, movió los hilos para que Vargas regrese a prisión y a Cajal le encuentran el maletín de los dólares y estupefacientes,  tenía mucho en juego y el resultado desfavorable por supuesto que estuvo a la altura de su desempeño: un jefe de fiscales que no es capaz de mostrar la culpabilidad de ningún acusado por falta de pruebas y un femicidio más que queda impune.

Una Salta donde reina la impunidad con antes femicidios de similares características, la impotencia, la incertidumbre, el dolor y el temor, son moneda corriente de nuestra Justicia.

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