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domingo, junio 23, 2024

La provincia es un caos, pero a Urtubey cualquier colectivo le viene bien

Nada nuevo bajo el sol en ciertas conductas partidarias. Para aquellos que conocen de las lealtades efímeras del gobernador Juan Manuel Urtubey no resultan sorprendentes los giros políticos del mandatario salteño en las permanentes apariciones públicas de estos días en los medios de comunicación.

 

Tras los desastrosos resultados de las elecciones pasadas Urtubey reaccionó mediáticamente. Sin poder mostrar ni un ápice de gestión en la provincia, acudió a la única salida que le queda: aparecer como la voz autocrítica del peronismo y mostrar un perfil de aproximación hacia Mauricio Macri. Sacar los pies del plato y buscar los tirantes cuando el agua llega al cuello es lo que mejor saber hacer.

Uno de los puntos más desopilantes y paradójicos de sus apariciones rentadas, fue la que se publicó en diario La Nación, en la que admitió sin ponerse colorado que quiere “ser parte de un espacio colectivo, en donde sea” y reforzó su artillería contra la ex presidenta Cristina Kirchner.

Bien dicen que la necesidad es la madre de todas las herejías, pero subestimar a la opinión pública pretendiendo que olvide su reciente e incondicional perfil kirchnerista, es al menos un insulto a la memoria reciente de todos los salteños, aunque claramente esto tampoco es un factor preocupante para Urtubey, quien siempre tuvo sus ojos puestos en Buenos Aires, delegando irresponsablemente el manejo de la provincia a lo largo de su paupérrima gestión.

Pero un hombre de leves principios y convicciones pendulares con un trasnochado sueño presidencial, es totalmente reutilizable, aunque su archivo lo condene irremediablemente a la categoría de pésimo administrador.

El coqueteo siempre le dio buenos resultados personales. Lo hizo en sus comienzos en la arena política con Juan Carlos Romero, luego con Néstor Kirchner, después con Cristina y ahora con Macri. Los resultados? Siempre positivos a su favor, aunque en el camino haya dejado un reguero de partidos e instituciones destruidas, junto con la salud, la seguridad y la educación de los salteños.

Pero ahí está Urtubey. Ahora propuesto por el propio presidente Macri para conducir el Consejo Federal de Inversiones, un organismo nacional que maneja a discreción 2.500 millones de pesos. Habría que recordar que Urtubey aún no puede justificar en la provincia, las obras que restan del Fondo de Reparación Historica,  800 millones de pesos (inicialmente 200 millones de dólares) que fueron tomados a cuenta de regalías hidrocarburíferas y que “inexplicablemente” fueron pesificados apenas se otorgó el crédito.

Si la falta de gestión es el lado más visible del gobierno de Urtubey, lo es aún más la poca transparencia en el manejo de los fondos públicos y esto es preocupantes, según los datos que van saliendo a la luz.

En los próximos días se vencen obligaciones por 2200 millones de pesos, que la provincia deberá pagar por los cinco bonos de deuda colocados en el exterior y las regalías no alcanzan. Las versiones indican que los fondos provinciales vienen en caída libre y que es el Banco Macro quien está pagando los sueldos de la administración de los últimos dos meses.

Atento a esta situación, Jorge Brito, el presidente de la entidad bancaria, habría exigido a Urtubey que un hombre de su plena confianza integre el nuevo gabinete provincial: Fernando Yarade.

A su vez, Fernando Yarade, próximo jefe de Gabinete que reemplazará al valijero Juan Pablo Rodríguez, nombró en la cartera de Hacienda a su primo hermano,  Emiliano Estrada, hijo del Nene Estrada y de Silvia Yarade, tía del futuro jefe de ministros de la provincia.

El vínculo familiar es lo de menos; el futuro titular de Hacienda, con toda la juventud de sus 31 años, admitió hace pocas horas que el 80% de los fondos provinciales se destina al pago de sueldos, lejos del 49% que Urtubey y Parodi afirmaban hasta hace poco.  

Tal vez fue un acto fallido, un pecado de juventud o la plena intención de blanquear la verdadera situación financiera en la provincia,  pero sin dudas las expresiones del futuro ministro de Hacienda de Salta revelan lo que se quiso ocultar en todo este tiempo.

Urtubey es un pésimo administrador, endeudó a la provincia y está a punto de fundirla. Al mejor estilo kirchnerista, ocultó o tergiversó los números.

Si se gasta en sueldos el 80% de los fondos provinciales, cómo va a mejorar el lamentable sistema de salud en Salta? Cómo va a terminar con la desnutrición, las adicciones y otros males sociales? Qué obras podemos esperar los salteños?.

Y pretendía ser el presidente de los argentinos…

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