Urtubey estuvo en la playa, en la redacción de La Nación y en el programa de Mirtha Legrand. Pero luego de tanto glamour, los asesores le recomendaron un baño de realidad y lo mandaron al Pilcomayo ¿Se mostró allí con su nuevo ungido?

El balance del periplo porteño de Urtubey iba quedando claro y sus asesores tomaron coraje y se lo comunicaron: la imagen positiva del presidenciable salteño no da el salto que él pretende pero lo que sí crece es el repudio en las redes, debido al abandono de su provincia. Un poco por el Pilcomayo, un poco por las estadísticas, el gobernador volvió sin que lo llamen.

Sin muchas habilidades para las declaraciones, como de costumbre, publicó torpemente en su propia cuenta de twiter: “He tomado la decisión de volver a mi provincia ante la crecida del río Pilcomayo en Bolivia (…) Mi deber y mi obligación es estar en Salta”. Trató de convertir en mérito lo que es su obligación y así quedó más en evidencia su irresponsabilidad.

Tal como lo anunció en la red social del pajarito, Urtubey tuvo que dejar de lado la campaña y bajar al llano ante los pronósticos climatológicos. Llamó la atención que no haya estado acompañado del vice-gobernador, Miguel Isa. En esta oportunidad se lo vio al lado de Fernando Yarade.

No se trata de un detalle menor: se comenta que el hombre de Jorge Brito sería uno de los que más chances tendría de ser el bendecido por Juan Manuel para sucederlo. Yarade exhibe algún mérito propio, pero su figura se agranda en medio de tanta parálisis y mediocridad oficial.

Es por esto que en las últimas horas los operadores isistas están preocupados y no es para menos: el gladiador no levanta y Yarade aprovecha el hueco dejado por Urtubey y la impericia del ex intendente para tomar las riendas del aparato estatal.

Por otro lado, David está cerca de Leavy, mientras que Paz Posse hace aguas -sólo en sentido metafórico ¿Nace un nuevo ungido?

 

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