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viernes, febrero 20, 2026

Outes y Biella cuestionaron el modelo de Milei, pero a la reforma laboral la votaron igual

Criticaron el proyecto, hablaron de “fracaso” y hasta lo compararon con viejas maniobras retóricas. Pero cuando llegó la hora de apretar el botón, acompañaron a Javier Milei. Yolanda Vega, como siempre, no dijo nada.

La escena tuvo algo de teatro cívico: discursos con reparos, advertencias sobre el rumbo económico y hasta ironías sobre el nombre del proyecto. Pero en el tablero electrónico no hubo grietas discursivas que resistieran. Los diputados salteños Pablo Outes y Bernardo Biella levantaron críticas contra la reforma laboral impulsada por el oficialismo nacional y, acto seguido, la aprobaron. Lo mismo hizo la siempre muda e intrascendente Yolanda Vega.

Outes intentó el equilibrio imposible. “Creo que tenemos que tener una legislación actual, laboral, que mire al mundo. Por esa razón es que voto a favor. Pero no me voy a cansar de repetir: el modelo de Milei está fracasando. Está abriendo las grietas”, dijo.

En la misma intervención habló de infraestructura, energía y universidades como condiciones necesarias para crecer. La contradicción quedó servida en bandeja: si el modelo fracasa y abre grietas, ¿por qué fortalecerlo con votos propios?

También habló de “defender a las pymes”. El problema es que el texto aprobado favorece sobre todo a grandes estructuras empresariales, mientras en Salta, según datos de cámaras sectoriales, ya cerraron más de mil pequeñas y medianas empresas desde que asumió Milei. La defensa declamada y el resultado concreto parecen transitar por carriles distintos.

Bernardo Biella, por su parte, fue incluso más filoso en su crítica verbal. “Ponerle modernización a esta ley es una burla”, lanzó, comparando el rótulo con aquella “democratización judicial” que en su momento generó polémica. Cuestionó artículos, se mostró sorprendido por la reincorporación de disposiciones que habían sido objetadas en el Senado y dijo no entender cómo algunos oficialistas aún defienden el proyecto. Después votó a favor.

Yolanda Vega eligió el método más simple: silencio absoluto. No expuso dudas, no planteó matices ni dejó frases para el archivo. Su voto, sin embargo, fue inequívoco y volvió a alinearse con La Libertad Avanza. La coherencia, al menos, fue metodológica: no hablar y acompañar.

En campaña, muchos de estos dirigentes pedían el voto para “ponerle un freno” al avance libertario. Ahora solo les queda sumarse al bloque porque, hasta ahora, acompañan cualquier ley que el oficialismo pida.

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