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viernes, junio 21, 2024

San Lorenzo, tierra de desarrolladores inmobiliarios e impunidad

Desde hace varios años, la villa veraniega se convirtió en un verdadero paraíso para quienes hacen negocios inmobiliarios, debido al nulo control de los organismos provinciales y la complicidad municipal.

La belleza de su naturaleza, la demanda habitacional y, sobre todo, la complicidad de las gestiones municipales y la falta de control de los organismos de la provincia hicieron de San Lorenzo un lugar perfecto para que algunos desarrolladores (son siempre los mismos apellidos los que se repiten) encuentren un lugar fértil para los negocios inmobiliarios con poco apego a las normativas vigentes.

Son varias las denuncias que se hicieron en diferentes countries, que toman su provisión de agua de manera clandestina y vuelcan efluentes cloacales sin tratamiento alguno al Río Arenales, dejando de manifiesto la ineficiencia o complicidad de Recursos Hídricos que nada hizo ante esa situación, y del Ente Regulador de Recursos Públicos, a cargo de Carlos Saravia Quipildor, que tampoco fue capaz de controlar lo que sucede.

El Ente había iniciado procesos sancionatorios contra varios barrios privados por incumplir las normas que los exhortaban a inscribirse en el Registro Único de Operadores de Servicios Públicos Sanitarios (RUOSPS), dado que se encuentran por fuera de las zonas con servicio prestado por la empresa Aguas del Norte. Muchos de estos usuarios pagaban $4 pesos mensuales por el servicio de agua. No obstante, esos procesos iniciados no avanzaron por la apelación de los dueños de los countries que, según Saravia Quipildor, “tienen un ejército de abogados” y la complicidad municipal para seguir violando las normativas, afectando la disponibilidad del recurso hídrico y dañando el medioambiente.

Con la llegada de Manuel Saravia a la municipalidad de San Lorenzo, las denuncias de irregularidades crecieron todavía más, al punto de que el intendente fue denunciado ante la Justicia por usar maquinaria municipal para una obra familiar en un campo sin autorización para desmontar.

La complicidad municipal y el sensacional lobby de los desarrolladores para que les aprueben exenciones al Código de edificación y modificaciones en los límites de construcción, hicieron de San Lorenzo un lugar en el que todos venden terrenos en barrios privados, habilitados a pesar de no cumplir con las normativas vigentes. Algunos de esos terrenos están ubicados, incluso, en reservas naturales. Los desarrolladores pagan multas menores y el municipio recauda; se cierra así un acuerdo tácito que no afecta la rentabilidad de los empresarios.

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