A pesar de que se pronostica una buena productividad, la situación económica nacional más general y la competencia brasileña, ponen en duda la rentabilidad tabacalera. Los puntos de incertidumbre en un año complejo.
La Confederación de la Mediana Empresa (CAME) planteó un alerta por la producción tabacalera y otras economías regionales. «Se registra un nulo o escaso nivel de rentabilidad en plena época de cosecha que impide cualquier planificación a corto y mediano plazo», advirtieron días atrás.
«La campaña actual está muy difícil, se ha incrementado muchísimo la tarifa de la luz y el gas, además el precio de los agroquímicos está en dólares», indicó el presidente de la Cámara del Tabaco de Salta, Esteban Amat, quien agregó que «el productor está muy complicado porque no le alcanza para nada».
Respecto del precio del tabaco para esta campaña, Amat explicó que «todavía no se ha cerrado ningún valor porque no vemos que estén dadas las condiciones para cerrar un precio que le permita al productor cubrir todos los gastos».
Con una inflación que rozó el 50 por ciento en 2018, y una devaluación del peso que ronda el 100 por ciento con respecto a la campaña anterior, fijar un precio de referencia no será una tarea sencilla. En los últimos años, a la producción y la industria les cuesta mucho ponerse de acuerdo sobre el valor que debe tener el tabaco clase B1F de referencia. El año pasado, los productores exigían el 35 por ciento y las tabacaleras solo querían pagar el 15.
Amat explicó que productivamente este año el tabaco tiene «muy buena calidad», pero el volumen cayó un poco «por las lluvias tempranas que hubo y, ahora, la sequía».
«Se está apurando mucho el tabaco y no hay capacidad de secado para cosechar todo, así que vamos a tener pérdidas en los kilos que teníamos previsto cosechar», indicó, y amplió: «Esperábamos unos 36 millones de kilos en Salta y hoy ya estamos hablando de 32 millones». «No obstante, al ser tabaco de muy buena calidad, no vamos a tener problemas para cubrir los mercados que tenemos comprometidos, siempre y cuando no tengamos sorpresas con eventos de granizo en febrero y marzo, que son los meses que nos quedan para cosechar e ingresar en abril a la cooperativa», concluyó.
Fuente: El Tribuno
