Desde el miércoles la tasa de financiación tiene un tope de 55 %. Se trata, de todos modos, de la tasa nominal, que a nivel sistema se ubicaba en 70-80 %.
Patear pagos puede ser un salvavidas. Sin embargo, hay que tener cuidado porque se puede terminar convirtiéndose en una deuda que nunca se termina de pagar. Las cuotas, también engañosas.
Para llegar al costo financiero total o CFT, la variable que cuenta, hay que sumarle alrededor de 30 puntos por conceptos como el IVA, otros impuestos, gastos administrativos y seguros.
El tope atiende un problema que se estaba volviendo complicado : el crecimiento de las moras y de los refinanciamientos. Ello porque se multiplicó la cantidad de personas que paga solo el mínimo del monto de la tarjeta, acumulando el resto de la deuda.
Hace unos meses, desde un banco privado declaraban que “la tasa de mora de nuestra cartera subió más de un 60% en el último año. Se da incluso con gente que mantiene el empleo, pero no está llegando a fin de mes, en especial en sectores medios y bajos. Gente que pagaba todo el resumen pasó a hacerlo a medias, los que pagaban la mitad pasaron al mínimo, y eso, al actual nivel de las tasas, deriva en casos de incapacidad de pago” (Clarín, 3/10).
Fuente: Clarin
