Imágen Ilustrativa

La diputada Mónica Juárez sigue regalando gestos que denotan su verdadera personalidad. Un trato inadmisible por parte de la legisladora a sus compañeros de bloque queda en evidencia en la filtración de un audio que muestra el exceso de poder y la falta total de respeto.   

Hay un conjunto de comportamientos y prácticas inaceptables para un diputado decente. No solo el uso del lenguaje y las buenas formas tendrían que ser parte de la conducta de un representante de la democracia, sino y sobre todo, el ejemplo cotidiano con una gestión intachable, digna de los notables de la sociedad.

Sin embargo, los ciudadanos tenemos que seguir asistiendo a groseros ejemplos que nos demuestran que una cosa es lo que debería ser y otra muy diferente es la realidad. Hasta el extremo de lo ordinario y mal educado es la muestra que nos deja el contenido de un audio filtrado que vale la pena tenerlo en cuenta a modo de reflexión del accionar de nuestros legisladores.

Es sabido que el sosiego espiritual de Mónica Juárez no es equivalente al amanecer en la montaña. No obstante, semejantes palabrotas y maltratos que salieron a luz en una comunicación interna de su bloque dan cuenta del nivel de violencia con el que se maneja la ex conductora de El Escape.

“Yo no quiero contestar los putos mensajes”, en tono irascible  se atreve a gritar a su propio asistente.

En un nuevo botón de muestra de que la corrección no es lo suyo, Juárez lanza sin filtro: “Después las puteadas, la exposición, la sobreexposición y la mala prensa termina siendo para mí. Entonces necesito que por favor cada uno cumpla su rol y si le dicen a la gente que la llaman el jueves, llamen el jueves. No me importa. No quiero excusas”.

Deserción | Mónica lo hizo sin ruborizarse

 

Por Enrique Briones

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