Para las elecciones provinciales del próximo 4 de julio (si no se prorroga esa fecha) el oficialismo ya tiene definido presentar dos propuestas electorales en formato de frentes o alianzas. El PJ aparece como factor de división.
Este lunes se desarrolló una imoortante reunión en la sede del PJ de la que participaron integrantes de la Comisión de Acción Política (CAP), el Consejo Provincial y autoridades del Congreso provincial partidario. En el mismo se ajustaron detalles de cara al próximo congreso extraordinario y se ratificó que en la propuesta electoral de respaldo a Sáenz, no integrarán alianza con partidos de Cambiemos.
Por otra parte, el apoderado del Partido Conservador Popular, Francisco Durand Casali, manifestó recientemente que luego de haberse reunido con el Gobernador y otros dirigentes de partidos que lo acompañaron en las alianzas de 2019, 2017 y 2015, el mandatario les confirmó que preservarán ese armado (reivindicado por Ricardo Villada esta semana) y se conformará otro frente en el que esté el PJ.
En este cuadro, la posibilidad de postergar las elecciones a raíz de la situación epidemiológica y la posibilidad de que la campaña y los comicios coincidan con el pico de la segunda ola, representa un problema medular para la estrategia política del Gobierno. Un cuadro sanitario crítico forzaría a reabrir la discusión de unificación de la fecha de comicios provinciales con los nacionales (que a su vez también están en discusión).
De allí que la reunión del PJ se esforzó por presentar a la misma como una “ratificación” de las elecciones provinciales el 4 de julio, como si fueran los partidos políticos los que ratifican o rectifican la fecha de una elección general.
En cualquier caso, las elecciones deben ser una motivación para que el Gobierno no sólo se esfuerce en la mejor propuesta (como dijimos en dos alianzas) sino además con una gestión aceptable que afronte y resuelva los problemas crónicos de una provincia tan pobre como nuestra Salta.
