La renuncia de la ministra Paula Bibini se da en el marco de un mal panorama productivo de la Salta gobernada por Urtubey. Bibini no logró consolidar ningún proyecto a mediano plazo pero sí mantuvo los beneficios a los que están acostumbrados los amigos del gobernador: Creditos Fiscales millonarios.
Paula Bibini renunció a su cargo de ministra de Producción. Los motivos no han sido dados oficialmente y ella sólo atinó a señalar ante la prensa que se va “en buenos términos y por motivos personales”.
¿Quien es Paula Bibini?
Nació en La Pampa pero estudió y se recibió de abogada en la Universidad Nacional de Córdoba a fines de los 90. Luego se casó con uno de los propietarios de una poderosa empresa de producción agrícola: Hijos de Salvador Muñoz SRL. Esta empresa tiene una profunda relación economica con el gobierno provincial.
La relación mencionada no es la única para dimensionar de quien estamos hablando. La blonda Bibini, además, es propietaria de La Francisca. Justamente por esa firma fue excepta de impuestos. Así se desprende del Boletín Oficial donde con las firmas de Javier Montero y Carlos Parodi se le exime 100% de impuestos (Actividades Económicas, Inmobiliario, Sellos, etc.). Esta eximición le generaría un beneficio especial, a través de un Crédito Fiscal, que ronda en $10.000.000 a la empresaria de Embarcación, ahora ministra y cuya Empresa se radica en uno de los Departamentos de mayor pobreza del norte salteño, como lo es el Departamento San Martín.
Hay más en el curriculum de la ministra que anteriormente integraba la Unión Industrial Argentina junto al hermano del gobernador, José Urtubey, y dirigía la Sociedad de Garantía Recíproca, Frigorífico Norte Grande. Se pudo conocer que, en ocasión de una inspección llevada a cabo por el Ministerio de Trabajo, en La Francisca, se habrían escondido obreros en las cámaras frigoríficas con el fin de no ser sancionados por tener cumpliendo tareas a trabajadores en negro.
A modo de balance
Como balance de su gestión, muchos destacan la ley de Promoción y Estabilidad fiscal, la licitación nacional e internacional de 12 áreas hidrocarburíferas, el impulso a la instalación de tres parques solares fotovoltaicos (Cafayate y la Puna salteña), la creación de la Agencia de Protección Ambiental de Salta y del Vivero Forestal Modelo en Orán.
Nada de eso alcanzó para mantener a Bibini en su cargo. Es que la ex ministra ha venido recibiendo, sin demostrar una gran reacción, fuertes “pelotazos” políticos, producto de la desorganización general en la que va dejando Urtubey a la provincia. Apenas asumida tuvo que intervenir en el conflicto de San Isidro, en el cual se vio la impericia de un gobierno que no pudo garantizar las reglas productivas, laborables e impositivas correctas para que la firma Gloria se quedara en Salta.
Al mismo tiempo se desató, por febrero de 2018, un conflicto con Nación producto del desmanejo forestal y la tala cuestionada en una treitena de fincas, autorizadas irresponsablemente por el gobierno. Otra vez Bibini tuvo ponerse a atajar las críticas que se dispararon desde todos los sectores sin dejar contento a ninguno. No ha sido un año fácil para la producción, y viene peor, pues ahora se desarrolla un fuerte un conflicto de solución compleja, como lo es el que envuelve a las refinerías del norte.
Que Vaca Muerta se estaba reactivando y tendría estas consecuencias para la provincia, ya lo sabía cualquier persona, pero Urtubey no actuó y su ministra, firme a sus mandatos, tampoco. Antes de que se desarrolle a fondo el conflicto, Bibini, para resguardar su imagen de mujer de la producción, pidió el cambio. En su lugar entrará Graciela Pinal de Cid, titular del Sistema Único de Promoción de las Inversiones Privadas, creado por la ley de promoción y estabilidad fiscal.
El gobierno de Urtubey se asemeja en lo productivo a la defensa de River en el mundial de clubes: lento, desordenado, con la cabeza definitivamente en otra cosa.
Han dejado pasar problemas que se podrían haber solucionado fácilmente si se los “marcaba” a tiempo. Pero la política del gobierno parece ser dejar que sus ministros se las arreglen “a lo Armani”: poniendo el pecho, la cara o lo que puedan para recibir pelotazos hasta el cansancio. La ministra no aguantó (ni atajó) mucho y termina renunciando un año después. Urtubey de esta manera pierde otro ministro y van… Claras consecuencias de una gestión sin rumbo.
