Tras los resultados electorales que otorgaron una victoria al candidato Emiliano Durand frente a la actual indentendenta de la ciudad, Bettina Romero, el romerismo se encuentra en un momento de definiciones.
Aunque algunos comentaristas apresurados han especulado sobre el fin de este sector, nadie pone en duda el potencial político que Bettina aún tiene si logra corregir ciertos errores. La dinámica política tiene la capacidad de enseñarnos lecciones y enmendar la forma en que se hace política. Y una nueva etapa se abre.
A finales del año pasado, las encuestas ya anticipaban una ventaja a favor de Durand, mientras el desgaste de la figura de Bettina Romero era evidente. Sin embargo, la campaña de Unidos por Salta en la capital salteña se centró excesivamente en la figura de la intendenta, lo que generó una sobreexposición que no fue advertida por su equipo más cercano.
Desde su propia jefa de gabinete hasta otros funcionarios menores, se dedicaron a exaltar la figura de Bettina, llegando incluso a revelar detalles de su vida personal y su amistad con ella. Un claro error de campaña fue poner de slogan para que voten a Bettina porque está “haciendo las cosas bien”.
Otro, y tal vez el más grosero, fue comentar en el sitio el intra la cercana amistad con la Intendenta justo el día de la elección. Fue al menos un mensaje muy confuso que sin dudas sumado a otros dislates conocidos inclinó la balanza del votante hacia la figura de Durand.
Aunque el final de la campaña mejoró sobre todo por la enorme voluntad de poder que desplegó, que se coronó con una notable participación de Bettina en el debate universitario, donde demostró su formación, habilidades de comunicación y la solidez de sus planteos, al día siguiente se vio envuelta en un claro momento de desesperación por parte de su equipo de campaña al intentar montar una escena de censura que no afectó en absoluto a Durand en un canal de TV, que estaba comprado por el otro candidato.
La contratación de una consultora porteña que propuso una campaña publicitaria confusa protagonizada por un candidato conocido como «Bla Bla» generó aún más confusión. Es necesario una autocrítica, especialmente por parte de su equipo, que en muchas ocasiones se enfocó más en el parloteo que en la política sustancial. Y sobre todo fue un exceso de publicidad orientada al marketing privado digital.
En este escenario, el romerismo se enfrenta al desafío de definir los hombres y mujeres que serán los mejores exponentes de una idea del futuro de Salta. El sector a nivel general encolumnado detras de la figura de Juan Carlos Romero, ahora tiene por delante las elecciones nacionales. Todo indica que estarían en el amplio grupo de JXC, en particular apoyando a Larreta presidente.
La derrota electoral ha dejado en evidencia la necesidad de replantearse una estrategia y reorganizar a los leales en lugares clave, como Daniel Nallar, Aroldo Tonini, Federico Casas, Silvia Varg.
Lo mejor que puede hacer Bettina es tener paciencia y terminar su mandato de la mejor manera, manteniendo una coherencia y dando muestra de decencia y voluntad de poder.
Enrique Briones
