La posibilidad de que Gustavo Sáenz no pueda buscar un tercer mandato volvió a poner bajo discusión el calendario electoral salteño. Mientras el caso Formosa avanza en la Corte, en el Grand Bourg ya circulan alternativas para ganar tiempo y margen político.
La pregunta que empieza a recorrer los pasillos del Grand Bourg no es solamente quién será el candidato del oficialismo en 2027, sino algo bastante más elemental: ¿cuándo van a votar los salteños? Aunque el Gobierno provincial viene trabajando sobre un escenario de elecciones desdobladas para mayo, con el 16 y el 23 como fechas posibles, la discusión sobre la eventual candidatura de Gustavo Sáenz y el avance del expediente de Gildo Insfrán en la Corte Suprema volvieron a poner octubre sobre la mesa.
El caso Formosa es seguido con particular atención en Salta. La Corte Suprema asumió en agosto la competencia originaria en la causa que cuestiona la cláusula transitoria de la Constitución formoseña que podría habilitar a Insfrán a competir por un noveno mandato. En septiembre, además, la Provincia fue formalmente notificada y comenzó a correr el plazo para responder la demanda. Es decir, el expediente está en marcha y el máximo tribunal todavía debe resolver la cuestión de fondo.
Cualquier definición de la Corte sobre los límites a las reelecciones provinciales será observada con lupa en Salta. Sáenz sostiene públicamente que la Constitución provincial le permite volver a competir y, en junio, había evitado cerrar la puerta a una nueva candidatura. Pero mientras el gobernador mantiene esa posibilidad abierta, su entorno necesita contemplar también el escenario contrario: que finalmente no pueda ser candidato.
En ese contexto apareció también la posibilidad de proyectar a Sáenz hacia la escena nacional. La versión llegó incluso a las páginas de La Nación, que el último fin de semana ubicó al gobernador salteño entre los mandatarios que miran con interés la construcción de un espacio nacional para 2027. Sáenz, además, viene elevando su perfil federal y recientemente lanzó junto a Hugo Passalacqua el espacio parlamentario Argentina Federal.
Pero una cosa es explorar una construcción nacional y otra muy distinta es convertirla en una candidatura presidencial concreta. El propio escenario salteño mantiene al gobernador demasiado ocupado con la relación con La Libertad Avanza. Emilia Orozco aparece como una de las figuras centrales de esa disputa y la conducción libertaria nacional ya protagonizó cruces con la senadora.
Modificar el calendario no sería una cuestión menor. Unificar las elecciones provinciales con las nacionales y llevarlas a octubre permitiría al oficialismo estirar los tiempos políticos y atravesar buena parte de la discusión judicial antes de tener que poner definitivamente las cartas sobre la mesa. Con una elección en mayo, en cambio, el debate sobre la habilitación de Sáenz quedaría mucho más comprimido y obligaría al espacio gobernante a resolver antes quién encabeza la sucesión si finalmente el gobernador queda fuera de carrera.
Las últimas señales del propio oficialismo tampoco ayudan a despejar la incógnita. Emiliano Durand afirmó que, si Sáenz era candidato, él lo iba a acompañar. Es una frase que puede leerse como respaldo al gobernador, pero que también deja deliberadamente abierta la puerta al escenario en el que Sáenz no pueda competir.
Así, mientras la Corte avanza sobre Formosa y el calendario salteño sigue formalmente pendiente de una definición definitiva, en el Grand Bourg hay una cuestión que atraviesa todas las demás: si Sáenz puede volver a ser candidato, mayo puede ser una fecha; si no puede, sería octubre.
