Ya es una costumbre observar los nombres y las fotos de los intendentes y funcionarios en vehículos oficiales. La utilización del patrimonio de todos como bien personal.
En los municipios salteños se hizo una costumbre publicitar al gobernador, a sus laderos y a los intendentes en vehículos oficiales que pertenecen a los municipios. Estas mañas se profundizan, sobre todo, en épocas de campaña electoral.
Por estos días, en tiempo de Milagro, es muy común ver los vehículos oficiales en las calles de la ciudad de Salta. Muchos municipios se acercan a la capital salteña para asistir a sus peregrinos. En este marco, se pueden observar varias camionetas ploteadas con el nombre de los municipios, pero también con los nombres y caras de los intendentes, del gobernador Sáenz y, también, con el nombre de Pablo Outes, coordinador político del Gobierno y candidato a diputado nacional de Unión por la Patria.
Esta nefasta costumbre atraviesa la mayoría de las intendencias, las que, al parecer, se sienten obligadas a rendir homenaje y ensalzar al mandatario que entregó el vehículo.
Pero en el ploteo también incluyen sus nombres, como si el vehículo pasara a ser pertenencia del intendente. Este es el caco de Sebastián Domínguez, intendente de Pichanal, quien puso prácticamente una gigantografía con su cara y con la de Sáenz.
Una camioneta que pertenece al municipio de El Tala, en tanto, está ploteada con los nombres del gobernador, del intendente y de Pablo Outes, violando las normativas vigentes.
Qué dice la ley
A nivel nacional, según la Ley de Ética Pública (N°25.188), los funcionarios están obligados a “proteger y conservar la propiedad del Estado y sólo emplear sus bienes con los fines autorizados”.
Además, la ley expresa claramente que los funcionarios deben “abstenerse de utilizar información adquirida en el cumplimiento de sus funciones para realizar actividades no relacionadas con sus tareas oficiales o de permitir su uso en beneficio de intereses privados”.
Dicha ley dice claramente que los bienes del Estado no son patrimonio particular de los funcionarios, estén o no en campaña, y que por lo tanto no pueden utilizarlos con fines privados, ni partidarios.
