Delia, madre cultivadora, contó que desde 2018 sus hijos gozan de una mejor calidad de vida gracias al aceite de cannabis que ella misma les provee, el cual realiza junto a un grupo de cultivadores. “Van a faltar años para sacarle la demonización al cannabis, pero estamos en camino”, afirmó.
Delia, bioquímica y madre cultivadora, contó en el mes de la madre su experiencia en la elaboración de la medicina que hoy brinda a sus dos hijos una mejor calidad de vida. “Es todo un camino”, aseguró en Cogollos Libertadores, por Cadena Infinito 96.5 MHz, la mujer que desde 2017 prepara el aceite de cannabis para sus hijos de 23 y 19 años, ambos con epilepsia, entre otras afecciones.
“Les estoy haciendo el aceite a mis hijos, pero pasé por un montón de pruebas”, subrayó Delia, para luego relatar: “Buscando siempre cómo mejorar su calidad de vida, es que me encuentro con el cannabis en el 2014, más o menos, y ahí no se sabía cómo se sabe ahora”.
Recordó que al iniciar sus estudios en Bioquímica su primer contacto con el cannabis fue “la demonización”, aunque posteriormente pudo avanzar en sus investigaciones. “Después la química me fue formando y desde 2018 la cosa fue más fácil, se empezó a conseguir semillas. En este momento soy cultivadora, pero me está costando un montón. Hay cultivadores que me siguen ayudando, a mí sola la planta no me sale bien y esto es artesanal, se te muere la planta y no tenés medicina”, enfatizó.
Por otra parte, consultada sobre CANNAVA CBD10, el aceite medicinal de cannabis hecho en Jujuy, donde ella vive, sostuvo que “es bueno el aceite, tiene lo que dice, pero resulta que no sirve solo”. Recordó que comenzó empleando un aceite importado desde Estados Unidos por 500 dólares por mes, con el que su hija podía dormir, pero seguía con convulsiones. Pasó luego a usar un aceite de Rosario a mitad de precio, con el cual “dejó de convulsar”. Lo analizó y subrayó: “Era todo THC el resultado. Era lo que yo necesitaba en el tratamiento para las convulsiones”.
En esta línea, subrayó: “Hoy por hoy, mis chicos toman un aceite rico en todos los cannabinoides. Eso no lo lográs comprándole a CANNAVA en la farmacia, porque tiene solo CBD. Tiran todo el resto de la planta, componentes que coadyuvan”.
“Para mí no existen el cannabis recreativo o medicinal, es uno solo porque la recreación también es medicina, y hay que desmitificar”, analizó Delia quien, consultada ineludiblemente sobre el panorama electoral, aseveró: “Si el Estado se va al carajo, no voy a poder solventar 200 mil pesos por mes de medicación anticonvulsivante”.
Concretamente, señaló que su hija pasó de tomar cuatro medicamentos de laboratorio, a solo dos, suministrando el aceite de cannabis. “Le estoy dando a mitad de esa bomba, y se ve más feliz. Mi hijo, en vez de dos, tiene un solo anticonvulsionante y el cannabis. Todavía no encuentro el valor, pero porque las mamás estamos muy solas con esto”, agregó la mujer.
“Tenemos la libertad de cultivar, pero para tener la variedad y cantidad que necesito para mis dos chicos tengo que tener 30 plantas, no toda mamá puede tener eso, y después hacer el aceite. No es fácil, pero a ese camino lo elijo un millón de veces antes de seguir así con mi hija”, continuó Delia afirmando que si hoy sus hijos pueden gozar de una mejor calidad de vida, la mitad se lo debe al cannabis.
Consideró que “van a faltar años para sacarle la demonización al cannabis, pero estamos en camino”. “Llegará un momento en que podamos compartir la medicina. Todo lo que nos dijeron es comercial y es una mentira, nuestro cuerpo está hecho para recibir esta medicina”, concluyó.
TE PUEDE INTERESAR
Denuncian violencia institucional desde el Ministerio de Educación
