Comentábamos la semana pasada que mientras transcurre el verano 2024 se suceden simultáneamente varios quinchos políticos, donde la camaradería se mezcla entre risas y comentarios, algunos de ellos para nada inocentes.
Ocurre que la trasnoche de los asados, no es solo una sobremesa de buenos amigos, sino una oportunidad para soltar algunas anécdotas piadosamente prescindibles de la historia salteña reciente. Es el momento donde se pronuncian nombres que pocos conocen, o mejor dicho, que la casta política conoce y que deben ser escuchados y simultáneamente olvidados, por hondos motivos.
Cualquier buen entendedor adivinará a la perfección las razones de fondo del silencio tácito de los presentes a los convites. No obstante, y con el riesgo de ser sancionado con el derecho de admisión en la posteridad, este humilde servidor del periodismo (pero no por eso poco osado), se presta a lo bonzo a ejercitar sin remordimientos el periodismo libre.
Dicho esto, fue recordado por sus continuos logros, Francisco «Pancho» Cabrera Van Cauwlaert, uno de los próceres consagrados ya en la cultura del acomodado. Con un puesto en Trenes Argentinos, actualmente se dedica a disfrutar holgadamente de la falta de requerimiento y agudeza de la opinión pública local, que ocupada en otras cosas ni lo registra, aunque tiene un cargo de suma relevancia y desde luego una jugosa remuneración.
Todo está guardado en la memoria
Cuenta la leyenda que su figura quedó expuesta cuando se hizo cargo del principal polo de producción del municipio capitalino: la panadería social. En tiempos que Sáenz era intendente y el actual diputado nacional, Pablo “el Loro” Outes manejaba la cooperadora asistencial llegó a la presidencia de dicho organismo. Sin embargo, su paso no estuvo exento de controversias (para decirlo de manera elegante y sin malicia), durante su gestión, la panadería se encontró en una situación financiera comprometida, con deudas acumuladas, con un aparente derroche de recursos y desde luego un sinfín de amigos que pasaban a buscar todos los días varios kilos de pan, aunque no estaban entre los más necesitados.
El Azar
Entre los secretos mejores guardados por los medios comprados, hay uno muy delicado. Los insolentes se atreven a deslizar su supuesta inclinación por el juego, lo que podría haber influido en el descontrol de las finanzas de la Panadería Social durante su administración.
Ante esto, la gestión municipal se vio obligada a tomar medidas de protección y el sobrino del ex ministro de educación U fue relevado de su posición; en su lugar, entró en Dario Madile, actualmente presidente del Concejo Deliberante.
Recientemente Emiliano Durand se refirió a la distribución de la panadería social y abogó por priorizar las escuelas e instituciones educativas, asegurando que el alimento llegue a lugares donde puede tener un impacto significativo, como las instituciones educativas que brindan la Copa de Leche.
Y así mientras las brasas se enfriaban y las risas seguían ardiendo como una sutil venganza, el oído de este cronista optó por la sordera selectiva para atenuar en el descanso el desagrado de las naturales arcadas éticas.
