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viernes, septiembre 4, 2026

Aventuras y desventuras del asombroso secretario de Salud Mental

Martín Teruel, de acuerdo al clima que vive la gente, cambia de opinión con relación al suicidio en la provincia de Salta.

En una entrevista a FM Aries, realizada el 12 de agosto del 2025, declaró lo siguiente para relajar a la opinión pública ya susceptible con la autoeliminación de los salteños:

“Aunque los índices de suicidio son altos, se mantienen estables” (para el 2025).

Anteriormente, el 13 de mayo del 2025, en diálogo con Informate Salta, expresó de nuevo un discurso tranquilizante:

“Podemos decir que los índices se mantuvieron estables con relación al año anterior (2024) y éste (2025)”.

Dos botones de muestra para asegurar que Teruel desconoce el campo epidemiológico provincial del suicidio. O se hace que lo desconoce.

Y como no tiene estadísticas para mostrar, es imposible entender qué cifras orientan a su política pública en salud mental, qué prevención y qué posvención (apoyo al entorno de los suicidas). Mucho menos conocer qué contención va a hacer frente al brote 2026 de suicidios, con elevada cantidad de vidas pérdidas.

Los registros oficiales del Sistema Nacional de Información Criminal (SNIC) indican que en 2024 hubieron 179 suicidios en Salta con una tasa de 12,9 cada cien mil habitantes.

En 2025, la cifra trepó a 243 casos – 64 personas más, muertas por autolesión- y elevó la tasa a 17,4 por cada cien mil habitantes.

El incremento interanual fue del 34,6%. No obstante, a pesar de este marcado aumento, Teruel sostuvo durante todo el 2025 que las cifras se mantenían estables. Quiso decir que la variable más sensible de la salud mental de Salta estaba “controlada” porque no crecía (!!!).

Y ante la realidad de las abultadas cifras del 2025 que cayeron con impacto tremendo en la comunidad salteña en el 2026, Teruel tuvo que dejar su tranquilidad de funcionario y salir ya no a hacer declaraciones, sino interpretaciones forzadas y aclaraciones con paso de comedia para un tema sensible y moral, porque se trata de cómo su Secretaría de Salud Mental es parte también del cuidado de la vida en Salta la linda.

No desafina con esta época de preocupación por tantos sucidios. Se presenta ahora sorprendido ante la variable que él mismo aseguró, durante todo el 2025, estar controlada.

El 3 de septiembre del 2026 en El Tribuno, comienzan sus desventuras  increíbles:

1) “En la provincia de Salta, en el año 2025, hemos tenido picos históricos, como nunca en la historia de la provincia”.

2) «Salta viene haciendo vigilancia epidemiológica, es decir, seguimiento de estos eventos ligados al suicidio desde hace varios años, y la verdad es que lo que pasó el año pasado rompió todos los moldes en términos cuantitativos”.

Teruel el contradictorio, capaz de refutar en pocos meses al mismo Teruel con otros datos del suicidio, resultó un funcionario alucinante para sus seguidores:  es un excelente columnista en los medios hablando de las cifras de otros que construye Nación –desde la Ciudad de Buenos Aires- con la realidad suicida de los salteños.

Habla naturalizando todo lo que Salta no consigue por su equivocada política en salud mental. Se conforma con un mísero presupuesto para su gestión (40 millones de pesos al año) y no tiene apuro por presentar el Plan Provincial de Salud Mental que ponga metas resolutivas a esta crisis sistémica de la salud mental.

Lleva dos años y nueve meses en el cargo de secretario de Estado con una fuerte presencia de comentarista de la salud mental salteña en los medios y redes. Siempre requerido por su discurso blando y buenista.

Como secretario de Estado aún no construyó una base de datos propia sobre el suicidio que indique a la comunidad hacia dónde va Salta, tercer provincia del país con más alta tasa de suicidios.

No supo organizar su propia estadística por grupos etarios, por características culturales propias de nuestro territorio, etcétera.

¿Seguirá esperando que Nación le haga su trabajo como se lo viene realizando? Que le cuente de nuevo con datos precisos qué pasa en Salta, jurisdicción de su secretaría, y él volver a sorprenderse con los guarismos.

Siempre editorializa a favor de su propia gestión pero con números que le llegan de otra parte. No puede comentar aún sus propias estadísticas ya que nunca las tuvo. Le falta ese autohalago.

Teruel columnista y Teruel contra Teruel, es una gestión en salud mental asombrosa e irrepetible.

 

 

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