Tras la difusión del escandaloso video que protagonizan Darío Monges y el “Gringo” Palavecino, Benjamín Cruz quedó en el centro de la escena. Sin embargo, pareciera manejarse con la impunidad que le da la cercanía al poder.
“Lo primero es la familia” era la frase con la que cerraban “Los Benvenutto”, la telecomedia que protagonizaba Guillermo Francella. Ese slogan parece haber calado hondo en algunas familias salteñas, que lo tomaron al pie de la letra, al punto de nombrar a sus parientes en la planta del Estado y de blindarlos política y judicialmente cuando resulta necesario. Lo propio pasa, podríamos pensar, con la frase “Amigos son los amigos”, que fue el nombre de otra icónica tira de los años 90. Es la única forma de entender por qué el exsecretario de Seguridad de la provincia, Benjamín Cruz, sigue sin siquiera ser citado a declarar a la Justicia, pese a quedar comprometido por el video en el que Darío Monges, el asesor político asesinado de cinco balazos en la cabeza, se encuentra con Cristian “Gringo” Palavecino.
¿Qué hay detrás de la protección a Cruz? Justamente: amistad, parentescos, salidas, encuentros y celebraciones. Desde hace tiempo, se forjó un vínculo de amistad entre el gobernador y sus primas Montarcé, una de ellas casada con el titular del Concejo Deliberante, Darío Madile, que además tienen un vínculo muy fuerte con Florencia Veyga, esposa de Benjamín Cruz.
En las redes sociales se los puede ver juntos en muchísimas celebraciones, compartiendo momentos y también gobierno, ya que algunos de ellos ocupan cargos en el Estado.
Ese puede ser el punto de partida o la razón del blindaje que desde el poder se le hace a Cruz, pese a ser éste el más implicado en las conversaciones que Monges tuvo con Palavecino y con el “Cabezón” Díaz, un peligroso sicario con el que el asesor político se entrevistó en junio de 2022 gracias a la orden de Cruz de dejarlo pasar al penal donde el sicario estaba detenido.
Llama la atención que Cruz, señalado como el posible vínculo entre el poder político y el crimen organizado, todavía siga yendo a trabajar como si nada hubiese ocurrido y que la Justicia no investigue a fondo el accionar del ahora vocal del Tribunal de Faltas, cuando este era el número dos del Ministerio de Seguridad.
Llamaron, en efecto, la atención las declaraciones de Madile, cuando dijo que “no corresponde al Concejo Deliberante pedir algún tipo de explicación”, pese a tener todas las facultades para hacerlo. Llama también la atención el silencio del propio Gustavo Sáenz -y de todo el arco oficialista- y la inacción de Emiliano Durand, quien, por mucho menos que esto, pidió la renuncia a otros funcionarios que pasaron por su gestión.
El escandaloso video difundido y las declaraciones testimoniales que se escucharon en el juicio que se lleva a cabo por el asesinato de Monges lo ponen a Cruz en el centro de la escena. Entonces, ¿por qué no se investiga a fondo a Cruz? ¿Quién lo protege? Amigos son los amigos.
