Mientras la crisis económica, social y política crece a pasos agigantados, el partido del ministro de Gobierno, Ricardo Villada, se refugia en una narrativa ficticia de avances.
En un despliegue de cinismo político, el partido Primero Salta, creado por Ricardo Villada, el ministro de Gobierno de Gustavo Sáenz, presentó un “balance positivo” en este 2024 que se termina. Este relato triunfalista contrasta brutalmente con la realidad que vive la población: desempleo en aumento, pobreza en niveles alarmantes y un tejido social cada vez más fracturado.
En la reunión, uno a uno los dirigentes se mostraron “orgullosos” del “trabajo” que se hizo. Estos enunciados ignoran descaradamente las necesidades urgentes de los sectores más vulnerables.
Este balance “positivo” no es más que una burla, una maniobra propagandística que intenta maquillar con palabras vacías un panorama desolador e innegable.
No faltaron las palabras obsecuentes con el gobernador ni con el ministro de Gobierno que, más que tener puentes con la comunidad, se encargó de destruir cada oportunidad de diálogo con el resto de los partidos políticos y de las organizaciones civiles.
Algunos dirigentes, también funcionarios, celebraron los “logros” de su administración. Sin embargo, sectores de la sociedad cuestionan la falta de políticas efectivas para atender las problemáticas sociales más urgentes, poniendo en duda las prioridades de un gobierno que parece desconectado de las realidades que enfrenta la población.
En la reunión también quedó en claro que algunos ya están pensando en las elecciones del 2025, dejando en claro que muchos de nuestros dirigentes no están en la política para solucionar los problemas de la gente, sino que su permanencia es por interés personal.
