El cierre de alianzas para las elecciones provinciales expuso la voluntad del saencismo de cooptar cualquier sospecha de oposición.
La provincia de Salta atraviesa un proceso político singular: la oposición se diluye cada vez más y el oficialismo, encabezado por Gustavo Sáenz, gana terreno con la cooptación de referentes que hasta hace poco lo enfrentaban. Dirigentes de distintos espacios han pasado a formar parte de la estructura de gobierno, debilitando a las fuerzas que intentan hacerle contrapeso.
Uno de los casos más emblemáticos es el de Mario Mimessi, exintendente de Tartagal y referente del radicalismo salteño. Mimessi, se mostraba como una de las voces críticas del oficialismo provincial, hoy ocupa un lugar dentro de la administración saencista. Su salto generó desconcierto dentro de la UCR, un partido que ha quedado prácticamente sin figuras de peso que puedan desafiar al gobernador.
El cierre de la presentación de las alianzas que participarán de las elecciones provinciales del 11 de mayo mostró nuevamente al saencismo mostrando su “látigo y billetera” para despejar cualquier intento de conformar una oposición seria.
Los ejemplos más claros de esto fue la compra de dirigentes presuntamente opositores: Franco Hernández Berni, presidente del Partido de la Victoria de Salta y los hermanos Biella, dueños de la pyme electoral conocida como Salta Independiente. Ellos dieron el salto al oficialismo, lesionando todavía más el sistema político local.
Hernández Berni, un joven dirigente del peronismo que en sus inicios, acompañando al senador Sergio Leavy cuando era intendente de Tartagal, mostró posturas opositoras a Sáenz. Sin embargo, con el correr del tiempo, terminó alineándose con el oficialismo, lo que debilitó, en parte, al PV que se alineó en la verada de enfrente al Gobierno provincial. Esta “nueva” postura de “Franquito” lo asemeja a la de Mimessi, su máximo adversario en territorio tartagalense.
Un caso similar es el de los hermanos Biella, quienes también han terminado dentro de la estructura oficialista. Tanto Felipe como Bernardo Biella, que en el pasado construyeron sus carreras con un discurso de independencia y diferenciación del poder provincial, hoy están alineados con Sáenz, dejando a sus antiguos seguidores sin una referencia opositora clara.
La absorción de estos dirigentes por parte del oficialismo ha generado un escenario político en el que la oposición parece cada vez más fragmentada y debilitada. Sin figuras de peso que marquen una diferencia, el saencismo se consolida como una fuerza hegemónica en Salta, poniendo en jaque la diversidad y el equilibrio democrático en la provincia.
