No es un escándalo nuevo, es simplemente el escándalo que no trajo consecuencias. Julieta Valencia Donat, candidata del Partido Conservador Popular en las últimas elecciones, ahora conductora de un ignoto programa de TV, años atrás protagonizó una trampa financiera descaradísima: recibió un crédito millonario que nunca rindió un solo fruto a San Lorenzo, pero sí enriqueció a quien insistió en disfrazarlo como un emprendimiento turístico.
“Recibió mucha plata del Estado pero ni las cabañas están habilitadas ni generó empleo. Se benefició a ella sola, sin ayudar al municipio”, declaró el presidente del Concejo Deliberante, Juan Pablo Davalos en Infinito FM.
En ese sentido recalcó que «lo lógico sería que la provincia reclame ese dinero y apueste a quien realmente construya” y reiteró: «la provincia financió un complejo para que viviera su familia. El dinero llegó en el gobierno de Urtubey, plata de los salteños».
Julieta siempre buscó meterse en las bambalinas del poder desde su salto del menemismo a las oficinas de Transporte de la Nación, hasta su matrimonio “estacional” con el ex gobernador de Tierra del Fuego, ha estado siempre reinventándose para vivir cómodamente.
Se jacta de denunciar la desidia estatal pero no dice nada de la plata que no devolvió ni tampoco de los fondos de campaña, que según allegados al PCP, se habría quedado. Sería una enorme cifra que nadie sabe a dónde fue a parar. Según voces maliciosas, en su casa se habrían realizado las reuniones donde se definía el destino de la plata que llegaba del Tribunal Electoral. En ellas habrían participado Durand Cornejo y el abogado Lardies, quienes hoy por hoy son apuntados como complice la pyme electoral.
Es que, como casi todos los políticos, para hablar desde el micrófono son super piolas… pero para aclarar su situación, son hiper hostiles.
