El valor de la palabra es la fortaleza de una persona.
Muchísimo más es la de un gobernante porque refleja sus valores, su ética, dignidad y honestidad.
Pero usarla para mentir, engañar, ilusionar e incluso insultar, refleja bajeza e impunidad.
Hoy es muy común ver cómo se apropian de esta valiosa herramienta en beneficio de sus mezquinos intereses personales, me refiero a autoridades gubernamentales y a dirigentes políticos.
En Salta es el caso de Gustavo Adolfo, quien dice a los salteños defender, pero la realidad muestra otra imagen.
De la época de pandemia encontré una perlita, cuando dijo: voy a entregar 10 mil lotes. Todavía los estamos buscando.
Ahora juega a las escondidas, se muestra como el gauchito malo del rebenque, toda vez que en Buenos Aires aparece despechado, sumiso y cobarde. Alineado al gobierno del futuro rey coimero.
Debe entender usted que la palabra empeñada es el sustento de un buen gobernador.
Dijo hace poco: en estas elecciones de legisladores nacionales, di libertad de acción, no intervendré. Pero los hechos muestran todo lo contrario, aparecieron en abundancia los clásicos videítos simpáticos suyos recorriendo la provincia.
Estoy perdido ¿acaso en octubre se elige Gobernador? Salió casi desesperado a la cancha porque usted conformó una lista por caprichitos o ‘caprichitas’ y no levantan vuelo.
En los videítos aparece jugando al carnaval en un bebedero público o inaugurando una cancha de hockey en el interior, también utilizando un niño de jardín para hacer propaganda política, algo indignante,
Debe recordar que Salta figura entre las provincias menos transparentes, está en la de mayor cantidad de empleo informal, tiene un 50 por ciento de pobres, emergencias en casi todas las áreas, serios problemas en Educación, en Salud, en Salud mental, en adicciones que crecen todos los días. Seguridad, muchos móviles y mucha inseguridad.
Pero esto es grave, IPS fundido, allí brotó el pus.
Pregunto si sus diputados nacionales votaron en contra de la comisión investigadora de la estaba $Libra, lo del IPS, esos 26.000 millones que faltan, ¿se sabrá alguna vez si fue un choreo o una consecuencia de la incompetencia?
Espero don Gustavo, usted no sea un pequeño gran mentiroso, nadie lo obligó a entrar en este complicadísimo laberinto, de salida compleja.
Depende sólo de usted ser un fantoche o ser un gobernador de palabra. Que así sea.
Por Turi Mangione
