Ante un riesgo evidente para cientos de niños y adultos de la escuela Joaquín Castellanos, a nadie le debería sorprender que la preocupante situación sea utilizada para otra puesta en escena del candidato del estetoscopio.
El Gobierno de Salta tardó más de dos años en arreglar el techo de la escuela primaria Joaquín Castellanos, del barrio Tres Cerritos. La inoperancia fue tan evidente que, en mayo, el gobernador tuvo que votar en un pequeño colegio privado ubicado a metros del edificio escolar estatal.
En ese entonces, Gustavo Sáenz dijo “no sé qué pasó, toda la vida voté en el Nacional, ahora estoy acá, vamos a averiguar para la próxima qué pasó con el padrón”.
Si Sáenz sigue empadronado en barrio Tres Cerritos, probablemente vote en la escuela Joaquín Castellanos de avenida Reyes Católicos, donde estuvo hace pocas semanas con Cristina Fiore, celebrando la reapertura de la escuela tras dos años de lenta reparación.
Justamente allí, la semana pasada, fue encontrado un alacrán, lo que encendió la preocupación en el personal y en los padres de los chicos que regresaron al histórico edificio.
Por supuesto que no faltaron los consabidos aprietes para que el hecho no trascienda y pueda llegar a incomodar a una gestión ensañada con la docencia, que limita el derecho a la huelga, aplica descuentos, sanciones y obliga a cantar el himno de la alegría.
Una tensión lógica surgida de la preocupación de los padres, el personal administrativo, los directivos y los docentes, sólo logró descomprimirse cuando apareció la gran idea: llamemos al doctor de la tele.
En el Gran Bourg, carentes de reflejos, recibieron el aporte y trasladaron la inquietud al equipo de campaña que quiere emponchar a todos menos a Biella. A él no, porque la gente olvidaría que es doctor y sin eso, su carisma sería aún más opaco.
Y así, se supo que se prepara un nuevo circo, la de un candidato vacío, torpe de reflejos y sólo apto para hablar de RCP y picaduras de alacrán. Un médico y diputado que jamás se involucró en la salud pública y menos aún con su .
Al fin de cuentas, tanto Biella como Flavia Royón, Nacho Jarsún, Oriana Névora y Alba Quintar, los candidatos del ponchito, tienen en común su inocultable cercanía con el Gobierno nacional libertario, y por eso su estrategia para no hablar de política es hablar de “los salteños”, los alacranes o las maniobras de reanimación cardiopulmonar.
