El diputado salteño presentó un dictamen propio que terminó facilitando el despacho del oficialismo, que no contempla medidas de alivio para quienes están atrapados en deudas con bancos y billeteras virtuales.
Mientras en Salta el gobernador Gustavo Sáenz suele “reclamarle” a la Nación por el impacto de sus políticas sobre las provincias y las familias, en el Congreso sus diputados volvieron a quedar alineados con una estrategia que terminó favoreciendo al Gobierno de Javier Milei. Esta vez, el tema son miles de familias endeudadas con bancos y billeteras virtuales que esperaban que Diputados avanzara con medidas concretas para aliviar una situación que se convirtió en un problema cotidiano para buena parte de los hogares.
La maniobra quedó expuesta en el plenario de las comisiones de Finanzas y Defensa del Consumidor de la Cámara de Diputados de la Nación. Según publicó La Política Online, los gobernadores Martín Llaryora, Gustavo Sáenz, Hugo Passalacqua, Leandro Zdero y Alfredo Cornejo enviaron a sus legisladores a evitar que la oposición consiguiera imponer un despacho favorable a los deudores. El resultado fue que el oficialismo consiguió un dictamen de mayoría con 32 firmas, contra 27 de la oposición.
Bernardo Biella, uno de los diputados que responde a Sáenz, junto con el misionero Oscar Herrera Ahuad, presentó un dictamen propio que terminó siendo funcional a la estrategia oficialista. Fueron cinco firmas, las de ambos legisladores más las de representantes del MID, las que terminaron facilitando que el bloque de Gabriel Bornoroni se quedara con el despacho de mayoría. No es un detalle menor: sin esas firmas, la ecuación en la comisión era otra.
El proyecto del oficialismo no tiene ninguna medida concreta de alivio para las familias endeudadas. La iniciativa se concentra en educación financiera, transparencia y combate a las estafas, en línea con la posición de Milei de considerar el endeudamiento como un asunto derivado de un “acuerdo entre privados”. Es decir, mientras los hogares siguen lidiando con cuotas, intereses y deudas que se acumulan, la respuesta que quedó encaminada en Diputados no contempla una herramienta específica para aliviar esa situación.
La contradicción del gobernador salteño quedó expuesta una vez más: mientras Sáenz “reclama” que el Gobierno nacional no puede desentenderse de las consecuencias sociales de sus decisiones, actúa a contramano de los intereses de los que menos tienen. Cada vez que tiene la posibilidad de traducir sus “críticas” en decisiones parlamentarias, los representantes que responden al esquema político salteño aparecen colaborando con el oficialismo para bloquear una iniciativa que favorezca a los salteños.
Biella, además, no quedó solo en el lugar de quien acompañó una votación ajena. Su firma fue parte de la arquitectura que permitió al oficialismo sacar adelante su propio despacho. La diferencia no es semántica: una cosa es acompañar una iniciativa del Gobierno y otra es presentar una alternativa que, aun con otro formato, termina aportando las firmas necesarias para que el oficialismo se quede con la mayoría.
La oposición había logrado reunir 133 diputados para impulsar el tratamiento de proyectos destinados a aliviar el endeudamiento de las familias. El oficialismo consiguió después demorar el tratamiento y llevar su propio proyecto al recinto, con la mira puesta en el 21 de octubre. En el medio quedaron, otra vez, los deudores: personas que recurren a bancos y billeteras virtuales para sostener gastos cotidianos, como alimentos, y que ahora deberán esperar una discusión que el Gobierno consiguió postergar y, virtualmente bloquear alguna respuesta.
En Salta casi 185 mil familias tienen deudas y no pueden afrontarlas. Es la consecuencia del ajuste que el gobierno de Javier Milei impuso. Sáenz, el gobernador barato, volvió a quedar como uno de los principales colaboracionistas del régimen, en detrimento de su pueblo.
